Baker cierra una ronda de 525.000 euros para convertir su agencia de performance marketing con IA en un negocio escalable como un SaaS

Baker ha cerrado una ronda de financiación de 525.000 euros liderada por Draper B1, con la participación de Angels, la sociedad de inversión de Juan Roig integrada en Marina de Empresas, Itnig y AIAIAI Ventures. La operación llega en una fase muy temprana de la compañía, pero refuerza una idea que sus fundadores quieren llevar al mercado con rapidez: aplicar agentes de inteligencia artificial al performance marketing para que un negocio de servicios pueda escalar con una lógica más cercana al software.

La tesis de Baker es bastante directa. En una agencia tradicional, cada nuevo cliente suele exigir más horas de equipo, más perfiles operativos y una estructura que crece casi al mismo ritmo que la facturación. Baker quiere romper esa relación entre crecimiento e incremento de plantilla apoyándose en una plataforma propia donde buena parte de la ejecución la realizan agentes de IA. Dicho de otra forma, la compañía intenta que su operativa se parezca menos a la de una agencia clásica y más a la de un producto SaaS con capas de servicio encima.

Con el dinero captado, la startup valenciana concentrará sus esfuerzos en tres frentes:

  • Profundizar en el desarrollo de su plataforma agéntica
  • Reforzar el equipo
  • Acelerar la captación de clientes en mid-market y enterprise

En el plano de talento, la hoja de ruta también está bastante definida. Baker quiere incorporar perfiles comerciales para construir un modelo de ventas más propio de una empresa SaaS y sumar ingenieros con base en marketing, capaces de conectar ejecución técnica y rendimiento de campañas. Esa mezcla de ventas, producto e ingeniería es clave para entender por dónde quiere crecer la compañía. No busca solo prestar un servicio mejor. Busca que cada nueva cuenta alimente la plataforma y haga más eficiente el conjunto.

La empresa ha sido fundada por Jacinto Fleta, CEO, y David Alarcón, CTO, dos perfiles que se conocieron en Factorial, donde Fleta lideró el equipo de Growth y Alarcón trabajó como Senior Engineer. Esa experiencia previa pesa bastante en el relato de Baker. Ambos forman parte de la oleada de antiguos empleados de Factorial que, tras pasar por una compañía marcada por una cultura de crecimiento y exigencia técnica, han dado el salto a proyectos propios.

En el caso de Fleta, además, hay un recorrido previo que ayuda a situar mejor el proyecto. Fue fundador de Flamingueo y conoce bien el ecosistema emprendedor valenciano vinculado a Marina de Empresas. Se formó en EDEM, pasó por Lanzadera y ahora recibe, por segunda vez, inversión de Angels. Ese contexto explica por qué Baker nace con una narrativa bastante afinada sobre producto, escalabilidad y encaje dentro del ecosistema startup español.

Aunque la compañía se ha constituido hace apenas un mes, su origen real está en un proyecto previo: Landing Bakery, un SaaS especializado en la creación de landing pages para campañas publicitarias. Baker nace precisamente como evolución de esa base tecnológica hacia un modelo más amplio. Por cada nuevo cliente, la empresa conecta su contexto de negocio, su CRM y sus cuentas publicitarias a la plataforma, y a partir de ahí sus agentes de IA gestionan campañas, generan creatividades, construyen landings y preparan reportes de resultados.

Ese punto es importante porque define bien qué tipo de empresa quiere ser. Baker no se presenta como una simple herramienta de automatización para marketers ni como una agencia que usa IA de forma puntual. Se plantea como una estructura operativa donde la inteligencia artificial ejecuta buena parte del trabajo que antes dependía de personas y procesos más manuales. Un ejemplo claro sería el lanzamiento de una campaña: donde antes había que coordinar diseño, copy, compra de medios y análisis, Baker quiere que buena parte de esa cadena se active desde su propio sistema.

Según explica Jacinto Fleta, la misión de la compañía es “crear la mejor plataforma agéntica del mundo para paid marketing” e implementar “un cerebro de paid con capacidad de ejecutar: desde los creativos hasta las landings”. La frase resume bastante bien su ambición: no quedarse en la analítica o en la recomendación, sino intervenir en toda la cadena de ejecución. Fleta añade además que su visión es que las empresas de servicios acabarán teniendo escalabilidad y márgenes similares a los del SaaS, una idea que está en el centro de toda la propuesta de Baker.

Desde el lado inversor, Luis Treviño, investment associate en Draper B1, pone el foco justo en esa lógica. A su juicio, lo más atractivo de Baker es que le da a un negocio de servicios “la economía del software”, es decir, márgenes y capacidad de escala que una agencia tradicional difícilmente puede alcanzar. Más allá del mercado al que se dirige, la apuesta parece apoyarse también en el equipo fundador y en su capacidad para convertir una intuición operativa en una plataforma con recorrido.

La ronda, en ese sentido, no solo financia crecimiento. También valida una hipótesis de fondo cada vez más presente en el ecosistema tecnológico: que la inteligencia artificial agéntica puede cambiar la estructura económica de sectores históricamente intensivos en personas, como los servicios de marketing. Queda por ver hasta qué punto Baker logra demostrarlo a escala comercial. Pero con esta primera financiación, la compañía ya ha dejado clara su apuesta: convertir una agencia de performance en una máquina de crecimiento apoyada en software, datos y agentes de IA.

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