Axis, la sociedad de capital riesgo del Grupo ICO, ha aprobado compromisos de inversión por hasta 93,75 millones de euros a través de Fond-ICO Global. Son las primeras operaciones bajo el nuevo procedimiento abierto y continuo de selección de fondos, un cambio pensado para dar más flexibilidad a un instrumento público que ya se ha convertido en una pieza relevante del mercado español de capital privado.
La mayor partida será de hasta 75 millones de euros para Buenavista Buyout III España, un fondo con tamaño objetivo de 250 millones orientado al crecimiento de empresas medianas españolas. La segunda inversión aprobada asciende a 18,75 millones para Pangram Capital Partners II, vehículo de venture capital con objetivo de 75 millones. La señal pública es clara: Fond-ICO Global quiere cubrir tanto compañías en expansión como startups con capacidad de escalar.
El dato llega en un momento en el que el capital privado español busca estabilidad. Tras años de subidas de tipos, valoraciones más contenidas y salidas más difíciles, muchos fondos han tenido que dedicar más tiempo a levantar capital y menos a invertir. La participación de un inversor institucional como Axis puede actuar como ancla y facilitar el cierre de vehículos que después coinviertan con otros actores nacionales e internacionales.
El nuevo procedimiento continuo también es relevante. En lugar de convocatorias cerradas que concentran decisiones en ventanas concretas, permite evaluar candidaturas con más regularidad. Según la información publicada, desde la apertura del proceso se han presentado 11 candidaturas. Eso sugiere demanda por parte de gestoras, pero también obliga a seleccionar con disciplina.
El reto de Fond-ICO no es solo movilizar dinero, sino empujarlo hacia gestores capaces de generar empresas más grandes y competitivas. España ha mejorado en creación de startups, pero sigue necesitando más scaleups, más compradores industriales, más salidas y más fondos con músculo para acompañar rondas posteriores sin depender siempre de capital extranjero.
La inversión en Buenavista encaja con una prioridad menos visible que el venture capital, pero muy importante para la economía real: ayudar a empresas medianas a profesionalizar gestión, internacionalizarse, comprar competidores o invertir en tecnología. Muchas compañías españolas no necesitan convertirse en unicornios, sino ganar tamaño, productividad y capacidad exportadora.
Pangram, por su parte, apunta a la capa de venture capital. Ahí el capital público puede multiplicar impacto si atrae coinversores privados, pero debe evitar sustituir decisiones de mercado. La calidad del gestor, su acceso a operaciones y su capacidad de acompañamiento serán más importantes que el tamaño nominal del compromiso.
Para el ecosistema startup, la noticia importa porque refuerza una infraestructura financiera que opera por debajo de los titulares de cada ronda. Sin fondos locales sólidos, las startups españolas dependen demasiado pronto de inversores internacionales, con condiciones, prioridades y ciclos que no siempre encajan con el mercado doméstico.
Los 93,75 millones no resolverán por sí solos la brecha de crecimiento, pero apuntan a una dirección necesaria: menos intervenciones dispersas y más capital canalizado a través de vehículos profesionales. El resultado se medirá dentro de varios años, cuando se vea qué empresas crecieron gracias a esos fondos y qué retornos devolvieron al sistema.
