Amazon apuesta por la selección automatizada con IA y redefine su enfoque “más humano” de la tecnología

Amazon ha presentado una nueva generación de herramientas basadas en inteligencia artificial con un objetivo claro: acelerar la contratación masiva y mejorar la gestión de su cadena de suministro. El anuncio tuvo lugar en un evento celebrado en San Francisco, centrado en el desarrollo de software autónomo conocido como “agentes”, sistemas capaces de ejecutar tareas con intervención humana mínima.

El cambio no es menor. La compañía, que cada año incorpora a cientos de miles de trabajadores, especialmente en campañas como la navideña, busca reducir el peso de las entrevistas presenciales. En su lugar, introduce procesos automatizados que operan de forma continua. ¿El resultado? Un modelo que puede evaluar candidatos a cualquier hora, sin depender de agendas humanas.

La herramienta clave en este giro es Connect Talent. Este sistema permite:

  • Identificar candidatos de forma automática
  • Realizar entrevistas mediante IA sin intervención humana
  • Generar informes listos para los reclutadores

En la práctica, esto significa que un candidato puede completar todo el proceso inicial sin hablar con una persona. Por ejemplo, alguien que solicita un puesto temporal en logística podría ser evaluado de madrugada, recibir una puntuación y pasar al siguiente filtro sin que un reclutador intervenga en ese momento.

Este movimiento forma parte de una estrategia más amplia. Amazon ha definido su propio enfoque de diseño de inteligencia artificial bajo el término “humorphism”. La idea es sencilla de explicar, aunque compleja de ejecutar: que la tecnología se adapte a cómo trabajan las personas, y no al revés. En el caso de las entrevistas, esto implica que la interacción con la IA debe sonar natural, con conversaciones que se acerquen a una experiencia real.

El anuncio se produce en un contexto de fuerte competencia. Desde Amazon Web Services, su consejero delegado Matt Garman participó en el evento junto a otros actores del sector. Compañías como Alphabet, OpenAI o Anthropic están impulsando tecnologías similares, centradas en agentes capaces de tomar decisiones y ejecutar procesos complejos sin supervisión constante.

El foco de Connect Talent está claro: empresas que necesitan contratar rápido y a gran escala. El comercio minorista es un ejemplo evidente. En 2025, Amazon incorporó alrededor de 250.000 trabajadores temporales para la campaña navideña. Gestionar ese volumen implica miles de entrevistas en pocas semanas, un proceso que ahora puede automatizarse en gran parte.

Junto a la contratación, la compañía también ha puesto el foco en la logística. Ha presentado Connect Decisions, una herramienta diseñada para analizar datos y apoyar la planificación en la cadena de suministro. En lugar de revisar hojas de cálculo manualmente, los responsables pueden recibir información ya procesada por IA, lista para tomar decisiones. Un caso concreto: ajustar pedidos de materiales en función de previsiones de demanda sin tener que cruzar datos manualmente entre sistemas.

Pero este avance no llega sin debate. La expansión de la inteligencia artificial en entornos corporativos vuelve a poner sobre la mesa su impacto en el empleo. Amazon ha recortado alrededor de 30.000 puestos administrativos desde octubre, vinculando parte de estos ajustes a mejoras de eficiencia derivadas del uso de IA. La pregunta es inevitable: si las máquinas asumen tareas clave, ¿qué ocurre con los roles que antes las realizaban?

La compañía mantiene su posición. Defiende que estas herramientas están pensadas para colaborar con las personas, no para sustituirlas por completo. Sin embargo, la evolución del modelo apunta a una automatización cada vez más profunda en fases concretas del trabajo, como la selección inicial de candidatos o el análisis de datos.

Por ahora, la tecnología sigue en desarrollo. Mejorar la naturalidad de las interacciones y afinar los procesos es parte del recorrido. Lo que ya es evidente es el cambio de dirección: menos intervención humana en tareas repetitivas y más peso de sistemas capaces de operar de forma autónoma. El impacto real, especialmente en el empleo, aún está por definirse.

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