Greylock levanta 1.500 millones y defiende fondos más concentrados en plena fiebre de IA

Edificio financiero moderno como imagen temática de fondos de venture capital

Greylock Partners ha anunciado un fondo de 1.500 millones de dólares, su vehículo número 18, en un momento en el que muchas firmas de venture capital compiten por levantar fondos cada vez mayores para capturar la ola de inteligencia artificial. La cifra supera en un 50% el fondo anterior de 1.000 millones de dólares cerrado en 2023, pero la firma afirma que podría haber captado bastante más y decidió limitar el tamaño.

Saam Motamedi, socio de Greylock, explicó a TechCrunch que la prioridad es seguir siendo un socio importante para un número reducido de emprendedores. La firma cuenta con 10 socios y prevé que cada uno haga una o dos nuevas inversiones al año. Eso llevaría a unas 25 compañías en cartera para el nuevo fondo, una cantidad relativamente contenida para el volumen levantado.

La decisión va contra una presión habitual del capital riesgo: levantar más dinero cuando el mercado lo permite, aunque después sea más difícil invertirlo con disciplina. En etapas de euforia tecnológica, el tamaño del fondo puede convertirse en una trampa. Si una firma necesita desplegar demasiado capital, acaba entrando tarde, pagando valoraciones altas o alejándose de su tesis original.

Greylock seguirá centrada en incubar compañías desde fases iniciales y liderar rondas seed y Series A. Esa es la parte de la industria donde construyó parte de su reputación, con antecedentes como Palo Alto Networks, nacida dentro de sus oficinas hace más de dos décadas, o Abnormal, startup de seguridad incubada en 2018 y valorada posteriormente en más de 5.000 millones de dólares.

La firma también reservará espacio para inversiones de crecimiento. En su fondo anterior incluyó apuestas posteriores en Anthropic, Revolut y Wiz. Según Motamedi, alrededor del 15% del nuevo vehículo se destinará a compañías más avanzadas. La inversión en Anthropic, realizada en una ronda Serie F con valoración de 183.000 millones de dólares, fue la mayor de la historia de Greylock.

El mensaje para fundadores es claro: en IA hay capital abundante, pero los mejores inversores intentan diferenciarse por acceso, talento y ayuda comercial, no solo por cheque. Greylock cita su trabajo con Baseten, startup de infraestructura de IA valorada en 13.000 millones de dólares, como ejemplo de apoyo en contratación y clientes tras entrar en su Serie A.

El fondo también ilustra cómo la IA está reordenando el venture capital. Algunas firmas quieren vehículos gigantes para entrar en megarrondas de modelos, centros de datos y compañías con necesidades de computación masivas. Otras prefieren buscar equipos aún pequeños que construyan infraestructura, aplicaciones verticales o nuevos servicios empresariales. Greylock intenta mantener presencia en ambos mundos, pero sin perder su identidad temprana.

Para Europa y España, el movimiento tiene una lectura indirecta. La competencia por buenos fundadores de IA será global y los fondos estadounidenses con marca seguirán apareciendo en rondas europeas si detectan equipos excepcionales. Las firmas locales tendrán que ofrecer velocidad, especialización sectorial y proximidad a clientes, especialmente en fases iniciales.

En un mercado donde el capital parece abundante, la escasez real vuelve a estar en la selección y en la capacidad de acompañar a pocas compañías con intensidad. Greylock acaba de convertir esa idea en el centro de su nuevo fondo.