Asia acelera la carrera contra Anthropic: China y Japón lanzan rivales de Mythos tras el veto de EEUU

El bloqueo estadounidense a los modelos más avanzados de Anthropic ya está abriendo espacio a nuevos competidores en Asia. En apenas unos días, una startup japonesa y una compañía china de ciberseguridad han presentado herramientas de inteligencia artificial que buscan ocupar el terreno dejado por Mythos 5 y Fable 5, los modelos cuyo acceso quedó restringido por una directiva de control de exportaciones de EEUU.

El movimiento llega en un momento sensible. Anthropic había situado a Mythos entre sus sistemas más potentes, con capacidades orientadas a detectar y explotar vulnerabilidades de software de forma autónoma. Ese nivel de autonomía, aplicado a sectores como banca, infraestructuras o ciberseguridad corporativa, explica por qué Washington decidió limitar su disponibilidad fuera del ámbito estadounidense.

China presenta Tulongfeng como respuesta a Mythos

La compañía china 360 Security Technology anunció en Pekín dos herramientas de seguridad basadas en IA. La más relevante es Tulongfeng, un agente diseñado para detectar vulnerabilidades de forma automatizada en entornos como software de código abierto, sistemas operativos y plataformas de agentes de inteligencia artificial.

Según la empresa, el sistema ya habría identificado 3.432 fallos de seguridad, de los cuales 105 habrían sido confirmados por autoridades chinas. La compañía no ofreció más detalles sobre esos casos, por lo que el alcance real de la herramienta queda pendiente de comprobación externa.

Junto a Tulongfeng, 360 también presentó Yitianzhen, una solución orientada a automatizar tareas de defensa cibernética y respuesta ante incidentes. El mensaje de fondo es claro: China no quiere depender de modelos estadounidenses para funciones consideradas críticas en seguridad digital.

El fundador de 360, Zhou Hongyi, vinculó este tipo de herramientas con la estrategia nacional. Su tesis es que la IA capaz de descubrir vulnerabilidades puede convertirse en un activo clave para los Estados, sobre todo si solo algunos países pueden acceder a los modelos más avanzados.

Japón apuesta por Fugu para empresas y administraciones

La otra respuesta llega desde Tokio. Sakana AI ha lanzado Fugu, un modelo de frontera cuyo nombre hace referencia al pez globo en japonés. La compañía lo presenta como una alternativa capaz de competir con sistemas como Fable 5 y Mythos Preview, aunque con un enfoque particular: no busca sustituir a todos los modelos, sino coordinarlos.

Fugu está diseñado para funcionar con agentes y orquestar el acceso a otros modelos mediante APIs. En la práctica, eso significa que una empresa podría usarlo como capa de coordinación para combinar capacidades de distintos proveedores, en lugar de depender de un único sistema central.

Sakana AI asegura que el lanzamiento no responde directamente al veto estadounidense, ya que el desarrollo del producto habría comenzado el año pasado y parte de su investigación fue presentada esta primavera en ICLR. Aun así, la compañía ha aprovechado el contexto para posicionar Fugu como una vía para acceder a capacidades avanzadas sin quedar expuesto a controles de exportación.

La startup japonesa fue fundada en 2023 por David Ha y Llion Jones, ambos antiguos empleados de Google, junto a Ren Ito, exdirectivo de Mercari y Stability AI. Su foco está en modelos generativos más asequibles, capaces de trabajar con conjuntos de datos pequeños y adaptados al idioma y la cultura japonesa.

El veto de EEUU cambia el tablero de la IA

La directiva estadounidense obligó a Anthropic a restringir el acceso a sus modelos más avanzados a cualquier ciudadano extranjero, incluso dentro de EEUU. Ante la dificultad de aplicar el filtro por nacionalidad, la empresa optó por desactivar Mythos 5 y Fable 5 para todos los usuarios.

Esa decisión ha generado un efecto inmediato: empresas y gobiernos asiáticos buscan reducir su exposición a decisiones regulatorias tomadas en Washington. No se trata solo de precio o rendimiento. Se trata de continuidad de acceso. Las claves del movimiento son tres:

  • China quiere reforzar su autonomía en ciberseguridad avanzada.
  • Japón busca alternativas que reduzcan el riesgo de dependencia tecnológica.
  • Anthropic afronta dudas sobre la confianza internacional en sus modelos restringidos.

Sakana AI, al menos por ahora, no plantea una ruptura total con la tecnología estadounidense. Su lectura es más prudente: los modelos de EEUU siguen siendo importantes para Asia, pero depender de un único proveedor o de una sola jurisdicción puede convertirse en un riesgo operativo.

Ren Ito defendió recientemente una idea similar en el debate internacional sobre IA: EEUU debería preservar el acceso de sus aliados más cercanos y evitar que la inteligencia artificial se convierta en una tecnología acumulada por unos pocos actores. La cuestión no es menor. Si los modelos más potentes pueden desaparecer de un día para otro por una orden administrativa, las empresas buscarán planes B.

Anthropic crece, pero el hueco ya tiene ocupantes

El caso llega en plena expansión de Anthropic. La compañía aseguró que su facturación anualizada superó los 47.000 millones de dólares en mayo de 2026, aunque no se conoce qué parte de ese negocio depende de clientes empresariales asiáticos.

Lo que sí queda claro es que el veto ha acelerado la reacción local. En Tokio, Sakana AI se presenta como una opción para preservar el acceso a capacidades de frontera mediante modelos de orquestación. En Pekín, 360 Security Technology se posiciona directamente en el campo de la ciberseguridad ofensiva y defensiva con herramientas como Tulongfeng y Yitianzhen.

La consecuencia puede ir más allá de Anthropic. Cada restricción de exportación crea incentivos para que otros países desarrollen alternativas propias, especialmente cuando hablamos de IA aplicada a seguridad, defensa digital o infraestructuras críticas.

El bloqueo a Mythos 5 y Fable 5 pretendía limitar riesgos. Pero también ha enviado una señal al mercado: la dependencia de modelos estadounidenses puede convertirse en una vulnerabilidad. Y Asia ya está empezando a cubrir ese hueco.

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