Estados Unidos ha dado un giro parcial en su control sobre los modelos más avanzados de Anthropic. La compañía podrá volver a distribuir Claude Mythos 5 a un grupo de organizaciones estadounidenses consideradas de confianza, después de que el Gobierno ordenara hace dos semanas suspender el acceso por motivos de seguridad nacional.
La medida abre la puerta a que más de 100 empresas e instituciones recuperen el uso del modelo, entre ellas varias compañías de la lista Fortune 500, según una fuente conocedora de la nueva directiva. No se trata de una reapertura total. El acceso seguirá limitado y sujeto al filtro de Washington.
La decisión llega en un momento de máxima tensión entre la industria de la inteligencia artificial y la administración estadounidense. El Gobierno de Donald Trump ha endurecido la supervisión de los modelos de frontera ante el temor de que herramientas con grandes capacidades técnicas puedan ser utilizadas por actores vinculados a China, Rusia u otros países considerados sensibles.
El caso de Anthropic no es aislado. OpenAI también anunció que retrasaba el lanzamiento público completo de GPT-5.6 a petición del Gobierno de Estados Unidos, dejando el acceso en manos de un grupo reducido de socios seleccionados cuyos datos fueron compartidos con las autoridades.
Mythos 5 vuelve, pero solo para infraestructuras críticas
Anthropic había desactivado de forma repentina sus modelos más avanzados, Mythos 5 y Fable 5, tras una orden de control de exportaciones emitida el 12 de junio. Ahora, la autorización permite recuperar Mythos 5 para organizaciones estadounidenses vinculadas a la operación y defensa de infraestructuras críticas.
El modelo está especialmente orientado a tareas de ciberseguridad. Eso explica parte del interés del Gobierno. También sus dudas. En manos inadecuadas, sistemas de este tipo podrían acelerar ataques sofisticados contra sectores sensibles, como bancos, redes energéticas o grandes plataformas tecnológicas con sistemas conectados y difíciles de actualizar.
La compañía ha indicado que trabaja con las autoridades para ampliar el acceso a Mythos 5 y para que Fable 5 pueda volver a estar disponible con carácter general. De momento, no hay un calendario claro.
Ambos modelos comparten la misma base tecnológica, aunque están pensados para usos distintos. Mythos 5 funciona como una versión más especializada en ciberseguridad, mientras que Fable 5 está diseñado para una disponibilidad más amplia entre usuarios y empresas.
El debate: quién decide qué empresa accede a la IA avanzada
La nueva directiva ha reabierto una pregunta incómoda para el sector: ¿debe el Gobierno decidir qué clientes pueden usar los modelos más potentes?
Las críticas apuntan a la falta de transparencia en el proceso. No se conocen con detalle los criterios utilizados para seleccionar a las empresas aprobadas ni los motivos por los que otras quedan fuera. Esa opacidad alimenta dudas sobre el equilibrio entre seguridad nacional, competencia empresarial y acceso al mercado.
Sam Altman, consejero delegado de OpenAI, también ha mostrado reservas sobre este modelo de supervisión. Su posición, expresada en redes sociales, defiende que las pruebas de seguridad exhaustivas pueden tener sentido, pero cuestiona que el Gobierno sea quien elija a los clientes autorizados.
El fondo del debate va más allá de Anthropic. Si Washington se convierte en una especie de filtro previo para los modelos de frontera, las grandes tecnológicas estadounidenses tendrán que adaptar sus lanzamientos a un nuevo ritmo regulatorio. Ya no bastará con tener el producto preparado. También hará falta superar el examen político y de seguridad.
Menos restricciones para empleados no estadounidenses
La carta enviada por el secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick, a Anthropic señala que la compañía ha logrado avances relevantes junto al Gobierno para mitigar los riesgos asociados a estos modelos cubiertos por la directiva.
Uno de los cambios más concretos afecta a las licencias de exportación. Las empresas aprobadas podrán usar Mythos 5 con empleados que no sean ciudadanos estadounidenses sin necesidad de una licencia adicional. Lo mismo se aplicará a trabajadores de Anthropic que no tengan ciudadanía estadounidense.
La excepción tiene límites. Las restricciones seguirán vigentes para las compañías que no formen parte de la lista autorizada. Según la fuente citada en la información original, muchas de las empresas aprobadas estarían dentro de Project Glasswing, una iniciativa que agrupa a cerca de un centenar de compañías tecnológicas e instituciones relevantes.
Todavía no está claro qué salvaguardas concretas han permitido este cambio. Anthropic había reconocido anteriormente que el Gobierno creía posible sortear una protección destinada a evitar que Fable 5 se utilizara para identificar vulnerabilidades de software.
La IA de frontera entra en una nueva fase política
Las restricciones a Anthropic y OpenAI se enmarcan en una orden ejecutiva firmada este mes por Trump. El texto establece un marco voluntario para que los desarrolladores de IA puedan ofrecer al Gobierno acceso previo a modelos de frontera durante un periodo de hasta 30 días antes de ponerlos en manos de socios de confianza.
La intención oficial es evaluar riesgos antes de una distribución más amplia. La consecuencia práctica es que los lanzamientos de IA avanzada empiezan a depender de una revisión externa, especialmente cuando los modelos pueden tener usos en ciberseguridad, defensa o infraestructuras críticas.
Para las empresas del sector, el reto es evidente:
- Proteger modelos con capacidades sensibles sin frenar su adopción comercial.
- Evitar usos maliciosos sin dejar fuera a clientes legítimos.
- Competir con China mientras el acceso interno queda condicionado por Washington.
Anthropic también llega a este punto con una relación complicada con el Gobierno estadounidense. La empresa se negó a permitir que el ejército de Estados Unidos utilizara sus modelos para vigilancia doméstica y armas plenamente autónomas, y posteriormente fue incluida en una lista negra de seguridad nacional.
El caso Mythos 5 marca un precedente. Washington ha demostrado que puede cerrar el acceso a modelos avanzados y reabrirlo solo para determinados actores. Para la industria de la IA, el mensaje es claro: la carrera por los modelos más potentes ya no se juega solo en laboratorios, centros de datos y rondas de financiación. También se decide en los despachos del Gobierno.
