Amazon prepara su gran movimiento contra Nvidia con la venta de sus chips de IA

Amazon quiere jugar una partida más grande en el negocio de la inteligencia artificial. AWS mantiene conversaciones para vender sus chips Trainium a otras compañías, con el objetivo de que puedan usarlos en sus propios centros de datos. El movimiento abriría una nueva vía de competencia con Nvidia, el actor que domina el mercado de chips para IA.

La posibilidad fue planteada por Peter DeSantis, responsable de inteligencia artificial en Amazon Web Services. El directivo explicó que la compañía está explorando esa opción, aunque no detalló qué empresas podrían estar interesadas en comprar estos chips.

Por ahora, la iniciativa está en una fase temprana. AWS ha utilizado hasta ahora sus procesadores de IA dentro de su propia nube, como parte de una estrategia para reforzar su infraestructura y ofrecer alternativas a los clientes que entrenan o ejecutan modelos de inteligencia artificial.

Un negocio que podría alcanzar los 50.000 millones de dólares

El interés de Amazon por vender chips fuera de AWS tiene un contexto claro. Andy Jassy, consejero delegado de la compañía, ya había señalado en su carta anual a los accionistas que el negocio de chips propios podría alcanzar una tasa anualizada cercana a los 50.000 millones de dólares si funcionara como una división independiente y vendiera unidades tanto a AWS como a terceros.

Esa cifra no desplazaría por sí sola a Nvidia, que opera con una tasa de ingresos muy superior si mantiene el ritmo de sus últimos trimestres. Aun así, situaría a Amazon en una escala comparable a la facturación anual de Intel. No es un detalle menor.

Trainium no es solo un chip. Para Amazon, también es una pieza que ayuda a vender más servicios cloud. Cuando un cliente usa estos procesadores dentro de AWS, la compañía puede facturar además almacenamiento, seguridad, redes, monitorización y otros servicios necesarios para desarrollar aplicaciones de IA.

Ese modelo explica por qué Amazon ha sido prudente con la venta directa de hardware. Vender el chip puede generar ingresos, pero mantener al cliente dentro de AWS permite capturar más valor alrededor de cada proyecto de IA.

La demanda supera a la capacidad disponible

El principal obstáculo está en la fabricación. Jassy ya había indicado que la capacidad actual de Trainium se agotó casi de inmediato. También aseguró que la próxima generación, Trainium4, ya tenía comprometida su disponibilidad pese a que no llegará hasta dentro de más de un año.

Esto plantea una tensión evidente. Si AWS vende racks de chips a terceros, podría tener que reservar parte de su producción para clientes externos mientras otros usuarios de su nube esperan capacidad. La otra opción sería fabricar más, algo que depende de socios como TSMC.

Ahí Amazon se enfrenta a otro problema. Nvidia se ha convertido recientemente en el mayor cliente de TSMC, por delante de Apple. Si Amazon quiere ampliar la producción de sus chips de IA, tendría que competir también por espacio en una cadena de suministro donde Nvidia ya tiene una posición muy fuerte.

La guerra del silicio se mueve también a la nube

El posible paso de Amazon llega en un momento en el que Nvidia también busca ampliar su territorio. Jensen Huang, fundador y consejero delegado de Nvidia, ha señalado una oportunidad de 200.000 millones de dólares en la venta de CPU para inteligencia artificial, más allá de las GPU. Eso la acerca a terrenos donde compiten Intel y AMD.

Amazon avanza desde el lado contrario. La compañía parte de una de las mayores plataformas cloud del mundo y ahora estudia convertir sus chips en un producto para terceros. Si lo hace, AWS dejaría de usar Trainium solo como ventaja interna y lo colocaría en el centro de la competencia por los centros de datos de IA.

La decisión todavía no está cerrada. AWS ha reconocido que históricamente rechazó peticiones para vender chips directamente, aunque ahora contempla comercializar racks a terceros en el futuro. La señal es clara: Amazon no quiere limitarse a alquilar capacidad de IA desde su nube, también estudia vender la infraestructura que la hace posible.

Para Nvidia, el impacto inmediato podría ser limitado. Para el mercado, no tanto. Si Amazon convierte Trainium en una línea externa, la batalla por la inteligencia artificial no se jugará solo en los modelos o en la nube, sino también en quién controla los chips, la fabricación y la capacidad real para alimentar los centros de datos.

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