Jensen Huang vuelve a colocar a Nvidia en el centro de la conversación tecnológica. El fundador y consejero delegado de la compañía asegura que ha identificado un mercado completamente nuevo de 200.000 millones de dólares para la empresa, esta vez alrededor de Vera, su nuevo procesador presentado en marzo y diseñado para acompañar el avance de la IA agente.
La afirmación llega en un momento especialmente fuerte para Nvidia. La compañía acaba de cerrar un trimestre récord, con 81.600 millones de dólares en ingresos, y prevé alcanzar 91.000 millones de dólares en el siguiente periodo. Son cifras que explican por qué cada nueva declaración de Huang se analiza con lupa en Wall Street. También por qué sus previsiones, aunque ambiciosas, no se descartan tan rápido como ocurriría con otros directivos.
Huang tiene fama de gran vendedor de la visión de Nvidia. Su optimismo sobre el futuro de la compañía es constante. Sin embargo, hay un dato difícil de ignorar: la empresa ha cumplido trimestre tras trimestre, apoyada en la enorme demanda de chips para inteligencia artificial. Ahora, el directivo intenta convencer al mercado de que el próximo salto no estará solo en las GPU, sino también en las CPU diseñadas para agentes de IA.
Vera, la CPU con la que Nvidia quiere abrir otro frente
Hasta ahora, Nvidia ha sido vista sobre todo como la gran dominadora del mercado de las GPU, los procesadores gráficos que se han convertido en piezas clave para entrenar y ejecutar modelos de inteligencia artificial. El mercado de las CPU, en cambio, ha estado tradicionalmente asociado a compañías como Intel y AMD.
Ese reparto podría empezar a moverse. Según Huang, Vera representa una oportunidad distinta porque no está pensada como una CPU convencional, sino como una unidad diseñada para el funcionamiento de agentes de inteligencia artificial. Es decir, sistemas capaces de ejecutar tareas, utilizar herramientas digitales y actuar con más autonomía que los modelos actuales.
Durante la llamada de resultados, Huang describió Vera como la primera CPU diseñada específicamente para la IA agente. La idea de fondo es sencilla: mientras la parte de razonamiento de un modelo de IA depende en gran medida de las GPU, los agentes necesitan CPU para ejecutar acciones, manejar herramientas y operar de forma continua.
En otras palabras, si un asistente de IA tiene que buscar información, completar formularios, coordinar una agenda o interactuar con aplicaciones, no solo necesita “pensar”. También necesita procesadores capaces de sostener esa actividad operativa a gran escala.
Un mercado de 200.000 millones de dólares que Nvidia no había atacado
Huang afirmó que Vera abre para Nvidia un mercado potencial total de 200.000 millones de dólares al que la compañía no se había dirigido antes. Según explicó, los grandes proveedores de servicios en la nube y fabricantes de sistemas ya están trabajando con Nvidia para desplegar esta nueva línea de procesadores.
El argumento del directivo se apoya en una transformación mayor: el mundo está reconstruyendo su infraestructura informática para soportar la IA robótica y la IA física. En ese cambio, Nvidia quiere ocupar una posición central no solo con sus GPU, sino también con CPU preparadas para una nueva generación de cargas de trabajo.
La diferencia, según Huang, está en el diseño. Las CPU tradicionales de la nube se han optimizado durante años para ejecutar múltiples aplicaciones con rapidez, normalmente a través de arquitecturas basadas en núcleos. Vera, en cambio, busca procesar tokens a máxima velocidad, una necesidad directamente ligada al funcionamiento de agentes de IA.
¿Puede Nvidia trasladar su dominio en GPU al terreno de las CPU? Esa es la gran pregunta para el mercado.
La presión de AWS, AMD e Intel
La apuesta de Nvidia llega en un contexto de competencia creciente. Amazon Web Services ha defendido sus propios chips de inteligencia artificial y recientemente destacó un gran acuerdo con Meta para suministrar millones de CPU de IA desarrolladas por Amazon. Andy Jassy, consejero delegado de Amazon, ha dejado claro que AWS quiere competir de forma directa en este terreno, tanto en GPU como en CPU.
La inquietud de Wall Street también parte de ahí. Nvidia lidera con claridad el negocio de las GPU para IA, pero sus grandes clientes, incluidos los proveedores de nube, están intentando reducir dependencia y desarrollar alternativas propias. Si empresas como Amazon, Google o Microsoft aceleran sus chips internos, la posición de Nvidia podría enfrentarse a más presión.
Huang, sin embargo, sostiene que Vera ya tiene tracción comercial. Según explicó, Nvidia ha vendido este año 20.000 millones de dólares en procesadores Vera independientes, una cifra que presenta como el inicio de una oportunidad mucho mayor.
Miles de millones de agentes necesitarán procesadores
La tesis de Nvidia se apoya en una previsión ambiciosa: el mundo no solo tendrá usuarios humanos conectados, sino también miles de millones de agentes de IA trabajando con herramientas digitales. Huang comparó esos agentes con personas que utilizan ordenadores personales para ejecutar tareas diarias.
La diferencia es que estos agentes podrían multiplicarse a una escala mucho mayor. Cada uno necesitaría capacidad de cómputo para funcionar, acceder a herramientas, tomar decisiones operativas y ejecutar instrucciones. Para Nvidia, esa expansión abre una nueva categoría de demanda.
Huang lo resumió de forma directa: harán falta muchos más procesadores.
Para Nvidia, Vera no es solo otro chip. Es una pieza estratégica para convencer al mercado de que la compañía puede seguir creciendo más allá de su dominio actual en GPU. Si la IA agente se convierte en la próxima gran etapa del sector, Nvidia quiere asegurarse de que sus procesadores estén dentro de esa infraestructura desde el principio.
