La Agencia Espacial Europea (ESA) ya tiene nueva fecha para uno de sus próximos grandes lanzamientos. La misión Smile, desarrollada junto a la Academia China de Ciencias (CAS), despegará el 19 de mayo de 2026 a bordo de un cohete Vega-C desde el Puerto Espacial Europeo situado en la Guayana Francesa.
El calendario inicial tuvo que modificarse después de detectarse un problema técnico en la cadena de producción de un componente vinculado al subsistema del Vega-C. Según la información facilitada, tanto el satélite como el lanzador permanecieron en condiciones estables y seguras durante todo el proceso. Tras revisar la incidencia, las partes implicadas acordaron la nueva fecha.
Una misión para entender cómo afecta el Sol al planeta
Smile nace con un objetivo científico claro: analizar cómo responde la Tierra a los flujos de partículas solares y a las ráfagas de radiación procedentes del Sol. Se trata de un campo clave para comprender mejor el llamado clima espacial, un fenómeno que puede afectar a satélites, sistemas de navegación y redes tecnológicas.
Para lograrlo, la nave llevará varios instrumentos especializados:
- Una cámara de rayos X para captar por primera vez imágenes del campo magnético terrestre en esa longitud de onda.
- Una cámara ultravioleta diseñada para observar las auroras boreales durante periodos continuados de hasta 45 horas.
Esta combinación permitirá estudiar la interacción entre el viento solar y la magnetosfera terrestre con un nivel de detalle inédito.
Cuenta atrás en la Guayana Francesa
Los trabajos previos al despegue siguen avanzando en las instalaciones de lanzamiento. Durante marzo, la nave fue repostada, unida al adaptador del cohete Vega-C y posteriormente encapsulada dentro de la cofia que la protegerá durante el ascenso.
El lanzamiento seguirá una secuencia precisa. Las cuatro etapas del Vega-C se irán separando de forma progresiva hasta liberar a Smile aproximadamente 57 minutos después del despegue. Poco después, a los 63 minutos, deberán desplegarse los paneles solares, una maniobra considerada decisiva para confirmar el éxito de la misión.
Una órbita poco habitual para recopilar datos
Tras entrar en órbita terrestre baja, la nave comenzará una fase autónoma para alcanzar su trayectoria operativa definitiva. ESA prevé situarla en una órbita elíptica con forma de huevo que la llevará hasta 121.000 kilómetros sobre el Polo Norte para recopilar información científica.
Después, descenderá hasta unos 5.000 kilómetros sobre el Polo Sur, punto desde el que transmitirá los datos a las estaciones terrestres encargadas de recibirlos.
Europa y China mantienen una alianza estratégica en el espacio
Más allá del interés científico, Smile también refleja cómo las grandes agencias espaciales siguen recurriendo a alianzas internacionales para afrontar misiones complejas y costosas. En plena carrera global por el espacio, la cooperación tecnológica continúa siendo una herramienta clave.
