La Universidad Politécnica de Valencia se ha alzado con el primer puesto en los Premios Ecotrophelia España 2026 gracias a CAL·LITOS, un snack desarrollado a partir del aprovechamiento integral de la calabaza. El certamen, organizado por la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB) con el apoyo del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, celebró su final en la Fundación Alícia y volvió a poner el foco en el talento universitario aplicado a la innovación alimentaria.
La propuesta ganadora no destaca solo por su formulación, sino también por el problema al que intenta responder. CAL·LITOS ha sido concebido para reducir el desperdicio alimentario mediante un uso integral de la calabaza, una línea de trabajo cada vez más presente en el desarrollo de nuevos alimentos. La idea conecta con una de las grandes prioridades actuales del sector: encontrar productos comercialmente viables que, además, reduzcan mermas y aprovechen mejor las materias primas.
El premio tiene además una consecuencia directa para el equipo valenciano. La UPV será la encargada de representar a España en la final europea de Ecotrophelia 2026, prevista para octubre en el marco de la feria SIAL París. Ese salto internacional convierte la victoria nacional en algo más que un reconocimiento académico. Supone también una oportunidad para medir el proyecto frente a otras propuestas europeas y ganar visibilidad ante una industria que sigue de cerca este tipo de certámenes.
El segundo puesto fue para Marum, desarrollado por el equipo del CETT de Cataluña-Universidad de Barcelona. Se trata de un condimento umami fermentado a partir de cangrejo azul, una especie invasora cuyo impacto ambiental lleva años generando preocupación en distintos ecosistemas. La propuesta intenta convertir ese problema en una oportunidad alimentaria, planteando un uso gastronómico y tecnológico para una materia prima asociada hoy a un desequilibrio ecológico.
El tercer puesto recayó en MON MELÓ, del equipo de la Universidad Autónoma de Barcelona. Su propuesta consiste en una crema de melón acompañada de picatostes elaborados con harina obtenida de las semillas del propio fruto, e incorpora además pectina extraída de la cáscara como espesante y prebiótico. Es un ejemplo claro de cómo la innovación alimentaria actual intenta ir más allá del producto final y aprovechar también subproductos que antes quedaban fuera de la cadena de valor.
Junto a los tres proyectos premiados, la final reunió otras propuestas universitarias con enfoques muy distintos. La Universidad de Valladolid compitió con Okarita, un preparado sin gluten elaborado a base de harina de maíz y okara de soja. La propia UPV presentó también Zzzitrus, un “shot” natural con propiedades calmantes, mientras que el CETT de Cataluña-Universidad de Barcelona participó además con AMAÏ, una bebida fermentada elaborada a partir de salvado de arroz. El conjunto de finalistas dibuja bastante bien por dónde se mueve hoy la innovación alimentaria joven: sostenibilidad, fermentación, aprovechamiento integral de ingredientes y reformulación funcional.
La edición de este año confirma también la consolidación del certamen. Ecotrophelia España ha celebrado en 2026 su decimoséptima edición, reforzando una trayectoria ya asentada como plataforma para que estudiantes universitarios conviertan ideas de producto en propuestas con lógica industrial. No se trata solo de creatividad gastronómica. El objetivo del concurso es acercar a los participantes a la realidad del sector de alimentación y bebidas, donde importan tanto la idea como su viabilidad técnica, su encaje en el mercado y su respuesta a retos reales.
Desde FIAB, el director general Mauricio García de Quevedo destacó precisamente ese valor. Según la organización, iniciativas como Ecotrophelia permiten impulsar el talento joven y promover propuestas aplicadas a la industria alimentaria. En una fase de transformación para el sector, marcada por la presión sobre costes, la necesidad de innovar en sostenibilidad y la búsqueda de nuevos formatos de consumo, ese puente entre universidad e industria gana cada vez más peso.
En la misma línea, el director de I+D+i de FIAB, Eduardo Cotillas, reconoció el esfuerzo de los equipos y subrayó el valor de las soluciones presentadas ante algunos de los principales desafíos de la industria. La declaración es relevante porque resume bastante bien el espíritu de esta edición. Los proyectos premiados no se limitan a buscar sabores diferentes o formatos llamativos. Todos parten de un reto reconocible, ya sea el desperdicio alimentario, la valorización de especies invasoras, la reutilización de subproductos o la elaboración de alternativas funcionales más alineadas con las nuevas demandas del consumidor.
El jurado estuvo presidido por Toni Massanés, director general de la Fundación Alícia, y contó también con perfiles ligados a empresa, administración e innovación alimentaria, entre ellos representantes de FIAB, el Ministerio de Agricultura, Grupo Carinsa, Mahou San Miguel, Fruelva Global y Aldelís. Esa composición ayuda a entender qué se evalúa en estos premios: no solo el potencial creativo, sino también la capacidad del producto para responder a necesidades reales del mercado.
Los equipos premiados recibirán sus reconocimientos en ALIBER, la jornada de referencia sobre innovación alimentaria organizada por FIAB en el marco de Alimentaria 2026, en Barcelona. La convocatoria de los premios ya fijaba esa entrega para el 23 de marzo, dentro de un programa más amplio dedicado a I+D+i en alimentación y bebidas.
Más allá del palmarés, esta edición deja una lectura bastante clara. La innovación alimentaria universitaria en España está cada vez más orientada a resolver problemas concretos, y no solo a crear productos originales. El éxito de CAL·LITOS, Marum o MON MELÓ confirma que hoy pesan especialmente las propuestas que combinan formulación, sostenibilidad y aprovechamiento inteligente de recursos. En un sector donde innovar ya no significa únicamente lanzar algo nuevo, sino hacerlo con sentido económico y ambiental, ese enfoque resulta cada vez más valioso.
