Emiratos Árabes Unidos advierte a influencers: difundir rumores sobre el conflicto con Irán puede acarrear multas y cárcel

Las autoridades de Emiratos Árabes Unidos han enviado un mensaje directo a creadores de contenido y usuarios de redes sociales. La Fiscalía ha advertido que difundir rumores, información no verificada o material que pueda afectar a la seguridad nacional o al orden público puede acarrear consecuencias penales, en un momento marcado por la tensión regional tras el conflicto con Irán.

El aviso no es simbólico. Según la Fiscalía, quienes compartan ese tipo de contenidos pueden enfrentarse a multas de hasta 77.000 dólares y a penas de prisión. La advertencia llega mientras circulan en redes sociales imágenes y comentarios sobre los ataques y sus efectos en distintos puntos de la región.

Las autoridades recuerdan que las leyes de delitos cibernéticos del país son especialmente estrictas. En ese marco legal, determinados contenidos pueden considerarse delito incluso si su difusión se produce a través de redes sociales o plataformas digitales.

Entre los ejemplos citados por las autoridades aparecen imágenes o vídeos de infraestructuras consideradas sensibles, grabaciones de misiles interceptados o restos de ataques, así como comentarios políticos relacionados con la situación regional. En el contexto actual, una publicación aparentemente informativa puede ser interpretada como una amenaza al orden público o a la seguridad nacional.

El alcance de la advertencia no se limita a quien crea el contenido. La Fiscalía subraya que compartir o reenviar material de origen desconocido también puede generar responsabilidad legal.

El comunicado lo expresa con claridad: “Cualquier persona que comparta o republique contenido de fuentes desconocidas estará sujeta a responsabilidad legal”.

Este punto ha generado inquietud entre algunos creadores de contenido que viven en el país o trabajan desde allí. Muchos se preguntan dónde está exactamente la línea entre informar y cometer un delito.

La influencer alemana Nathalie Bleicher-Woth, residente en Dubái, expresó esa incertidumbre en sus redes sociales. “No sé qué puedo decir y qué no”, escribió tras conocerse la advertencia de la Fiscalía.

La reacción no ha tardado en verse en internet. Algunos creadores han decidido eliminar publicaciones relacionadas con los recientes acontecimientos por precaución.

Según informa The Telegraph, una influencer especializada en contenido de estilo de vida borró un vídeo en el que aparecían escombros en llamas tras los ataques. El vídeo había sido publicado en redes antes de desaparecer de su perfil.

La creadora habló con el diario británico bajo condición de anonimato y explicó el clima de cautela que se ha extendido entre los usuarios. “Las autoridades de Dubái quieren controlar la narrativa, eso es seguro. Hay reglas estrictas sobre lo que se puede decir aquí”, señaló.

El debate también ha llegado a organizaciones que siguen la aplicación de estas leyes. Desde el grupo de defensa legal Detained in Dubai recuerdan que la normativa sobre publicaciones digitales puede afectar tanto a ciudadanos locales como a extranjeros.

Según la organización, comentarios sobre conflictos regionales, políticas gubernamentales o cuestiones de seguridad pueden interpretarse como delitos bajo la legislación vigente.

Su directora ejecutiva, Radha Stirling, advierte de que muchos visitantes no siempre conocen los límites legales existentes en el país.

Asumen que están protegidos por las normas de libertad de expresión de su país de origen”, explicó.

Sin embargo, la realidad legal es distinta. Stirling sostiene que Emiratos Árabes Unidos podría imponer multas, deportar o incluso encarcelar a ciudadanos extranjeros si considera que han vulnerado las leyes cibernéticas durante episodios relacionados con el conflicto con Irán.

El aviso de la Fiscalía llega en un contexto en el que las redes sociales se llenan rápidamente de vídeos, fotografías y comentarios sobre acontecimientos internacionales. Una grabación tomada desde una ventana, una imagen compartida sin comprobar su origen o un comentario político pueden difundirse en cuestión de minutos.

Ante ese escenario, las autoridades han insistido en que la difusión de información no confirmada o procedente de fuentes desconocidas puede tener consecuencias legales dentro del país.

Para muchos creadores digitales, la advertencia deja una pregunta inevitable. ¿Qué se puede publicar y qué no en un contexto de crisis internacional cuando las reglas son tan estrictas? Por ahora, la reacción más visible ha sido la cautela. Algunos usuarios ya han empezado a borrar contenido y a evitar comentarios sobre la situación regional.

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