Los autónomos que optaron por la jubilación activa a partir de abril de 2025 empezarán a notar un cambio concreto en su cuenta corriente. Desde este año, la parte de pensión que compatibilizan con su actividad aumentará un 10%, sin solicitudes ni trámites adicionales. Es uno de los primeros efectos prácticos de la reforma aprobada en diciembre mediante el Real Decreto-ley 11/2024, que rediseña por completo esta modalidad para hacerla más atractiva y gradual.
Hasta ahora, la jubilación activa para autónomos tenía fama de rígida y poco incentivadora. El nuevo esquema introduce algo que antes no existía: progresividad real ligada al tiempo trabajado tras la edad legal de jubilación. Quien continúa activo, cobra más pensión. Así de directo.
Cómo funciona el nuevo sistema
Con la normativa vigente, los autónomos que se acogieron a la jubilación activa en 2025 empezaron percibiendo el 45% de su pensión reconocida. A partir de 2026, ese porcentaje sube automáticamente al 55%, siempre que el profesional siga ejerciendo y cumpla los requisitos.
Y no se queda ahí. Cada año completo en jubilación activa añade diez puntos porcentuales, hasta alcanzar un máximo del 100%. No hay que renovar solicitudes ni justificar nada más allá de mantener la actividad. El simple paso del tiempo juega a favor del autónomo.
En la práctica, el incentivo es claro: cuanto más tiempo se prolonga la vida laboral, mayor es la parte de pensión que se cobra mientras se trabaja.
Un ejemplo que se entiende rápido
Pongamos cifras sobre la mesa.
Un autónomo con una pensión reconocida de 1.000 euros mensuales comenzó en 2025 cobrando 450 euros en jubilación activa.
- En 2026 pasará a 550 euros.
- En 2027 cobrará 650 euros.
- En 2028 llegará a 750 euros, sin dejar de facturar por su actividad.
Si la pensión es de 2.000 euros, el salto del 45% al 55% supone 200 euros más al mes, o 2.400 euros adicionales al año. Es una diferencia relevante, sobre todo para perfiles con negocios consolidados o ingresos estables.
La subida es automática, pero no simultánea
El incremento se aplica en función del momento exacto en el que se accedió a la jubilación activa. No todos subirán el mismo mes, pero todos lo harán al cumplir un año completo en esta modalidad.
El esquema es sencillo:
- Año 1: 45%
- Año 2: 55%
- Año 3: 65%
- Año 4: 75%
- Y así sucesivamente hasta el 100%
Es la primera vez que la jubilación activa de los autónomos incorpora una lógica de recompensa acumulativa.
Menos barreras de entrada desde 2025
La reforma no solo toca el importe. También suaviza las condiciones de acceso, que hasta ahora dejaban fuera a muchos profesionales.
Desde abril de 2025:
- Ya no se penaliza al autónomo societario.
- No es obligatorio contratar trabajadores para acceder a esta modalidad.
- Se flexibilizan las incompatibilidades que antes bloqueaban el acceso.
Para acogerse a la jubilación activa hay que cumplir una condición básica: haber alcanzado la edad legal de jubilación y haber seguido trabajando al menos un año más.
En términos concretos:
- 67 años, o
- 65 años con 38 años y medio o más cotizados
Este umbral se ajustará progresivamente hasta 2027, siguiendo el calendario general de jubilación.
Cotización reducida, pero no gratuita
Durante la jubilación activa, el autónomo no cotiza como antes, pero tampoco deja de hacerlo del todo. Mantiene:
- Cotización por incapacidad temporal.
- Cotización por contingencias profesionales.
- Una cuota de solidaridad del 9%, que no genera derechos futuros.
Es un equilibrio entre incentivo económico y cobertura de riesgos, pensado para que seguir trabajando tenga sentido sin tensionar el sistema.
Qué complementos se mantienen y cuáles no
La pensión en jubilación activa sí puede incluir el complemento por brecha de género, si corresponde.
Lo que no se aplica es el complemento a mínimos, reservado a la jubilación ordinaria sin actividad compatible.
Es un matiz importante para quienes planifican ingresos a largo plazo.
Un cambio de enfoque claro
Con esta reforma, el mensaje es evidente: trabajar más tiempo deja de ser un castigo y empieza a ser una opción rentable. El aumento del 10% que empieza a notarse en 2026 es solo el primer escalón de un modelo pensado para acompañar a los autónomos en el tramo final de su vida laboral.
Para muchos profesionales, especialmente en actividades donde la experiencia pesa más que la edad, la jubilación activa deja de ser una excepción y se convierte en una herramienta real de planificación. Y esta vez, con números que cuadran.
