El sector tecnológico consolida su peso en Alicante y supera los 700 millones

El sector tecnológico de la provincia de Alicante ha cruzado una línea simbólica. Ya no es solo un ecosistema emergente, sino una actividad con peso real en la economía local. En el último año, las empresas tecnológicas e innovadoras asentadas en la provincia han duplicado su facturación hasta superar los 706 millones de euros, según el último informe de Ecosistema Startup.

El dato no llega solo. 220 compañías activas sostienen ya más de 1.800 empleos, una cifra que confirma que el crecimiento no es coyuntural. Es estructura. Y empieza a notarse más allá de los círculos emprendedores habituales.

El estudio, encargado por Ivace+i y el Centro Europeo de Empresas e Innovación de Valencia, sitúa a la Comunidad Valenciana como la tercera región de España por número de empresas tecnológicas. En total, 966 compañías, 8.566 empleos y 1.825 millones de euros de facturación. Alicante aporta una parte cada vez más relevante de ese conjunto.

Alicante, segundo polo tecnológico valenciano

Dentro del mapa autonómico, Alicante se consolida como el segundo gran foco tecnológico, solo por detrás de Valencia. La provincia concentra 220 de las 966 empresas identificadas, muy por delante de Castellón, que suma 76. El salto en ingresos registrado en el último ejercicio refuerza esa posición y marca distancia.

No es un crecimiento homogéneo, pero sí consistente. La tecnología empieza a formar parte del ADN económico provincial, no como actividad auxiliar, sino como motor propio. Y eso se refleja en el empleo y en la capacidad de atraer inversión.

Alicante y Elche, dos modelos distintos con un mismo impulso

El dinamismo se concentra especialmente en Alicante ciudad y Elche, aunque con perfiles diferentes.

  • Alicante capital reúne 89 empresas tecnológicas, que generan 665 empleos y 175 millones de euros de facturación. Es un ecosistema más fragmentado, con peso del software, los servicios digitales y las startups orientadas a mercado nacional e internacional.
  • Elche, con 53 compañías, suma 779 trabajadores y cerca de 497 millones de euros en ingresos. Menos empresas, pero mayor volumen. Aquí predominan proyectos más industrializados y con mayor capacidad de facturación.

Junto a estos dos polos destacan otros municipios como San Vicente del Raspeig, Alcoy, Dénia o Benidorm. No manejan cifras comparables, pero mantienen una presencia estable y contribuyen a descentralizar el ecosistema.

Un sector diverso, con pymes como columna vertebral

El informe subraya un rasgo clave: no todo son startups. El ecosistema alicantino combina startups, scaleups y pymes tecnológicas, con un peso especialmente relevante de estas últimas en empleo e ingresos.

Por áreas de actividad, destacan:

  • Software como servicio (SaaS), como base transversal del ecosistema.
  • Salud digital (Ehealth), con soluciones aplicadas a gestión clínica, diagnóstico o bienestar.
  • Foodtech, inteligencia artificial y energía, todavía con menor volumen, pero en clara expansión.

Este mix explica parte de la resiliencia del sector. No depende de una sola tendencia ni de un único tipo de empresa.

La inversión acompaña, pero no lo explica todo

Desde 2016, la Comunidad Valenciana ha captado cerca de 1.000 millones de euros en financiación a través de casi 300 operaciones. Solo en 2024 se cerraron 27 rondas por valor de 111,7 millones, con protagonismo de empresas alicantinas.

La inversión es importante, pero no es el único motor. El crecimiento en ingresos indica tracción comercial real, algo que no siempre acompaña a los ecosistemas jóvenes. Aquí empieza a hacerlo.

Apoyo público y un reto que no se corrige solo

El ecosistema cuenta con respaldo institucional, tanto en forma de financiación pública como de programas de innovación y digitalización. También influyen las plataformas de emprendimiento ya consolidadas en la región.

Sin embargo, el informe señala un problema persistente: la brecha de género. Solo el 18 % de los fundadores de empresas tecnológicas en la Comunidad Valenciana son mujeres. El sector crece, pero este dato apenas se mueve.

Es un recordatorio incómodo. El tamaño del ecosistema no corrige por sí solo sus desequilibrios.

De actor secundario a motor económico

Los datos confirman una tendencia clara. La tecnología ya no es una apuesta de futuro en Alicante, es una realidad económica presente. Factura, crea empleo y atrae capital. Y lo hace con una base empresarial cada vez más sólida.

La pregunta ya no es si Alicante puede tener un sector tecnológico relevante. La pregunta es si sabrá consolidarlo sin perder diversidad, talento y capacidad de escalar. Porque el crecimiento, ahora, ya está encima de la mesa.

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