La UE recurre a eurobonos por 90.000 millones para garantizar la financiación de Ucrania

Parlamento Europeo. Fuente de la imagen: Diliff, CC BY-SA 3.0, Wikimedia Commons

La Unión Europea ha cerrado uno de los acuerdos financieros más relevantes de los últimos años: la emisión de eurobonos por valor de 90.000 millones de euros para asegurar la financiación de Ucrania durante los próximos dos ejercicios. La decisión llega tras una cumbre prolongada en Bruselas y ante el riesgo tangible de que Kiev se quedara sin liquidez a partir de la próxima primavera.

El plan activa un salvavidas financiero inmediato mediante deuda conjunta, una herramienta que la UE solo había empleado hasta ahora durante la pandemia. Los fondos se captarán en los mercados de capitales y estarán respaldados por el margen presupuestario comunitario. El esquema contempla que Ucrania solo deba devolver ese dinero si, en el futuro, Rusia asume los costes derivados de los daños causados por la guerra.

Activos rusos congelados, una vía aún bloqueada

Aunque una mayoría de Estados miembros defendía utilizar los activos del Banco Central de Rusia congelados en la UE como palanca de financiación, la propuesta no prosperó. Las reticencias de varios países, especialmente Bélgica, donde se custodia la mayor parte de esas reservas a través de Euroclear, impidieron alcanzar el consenso necesario para mutualizar los riesgos legales y financieros.

Aun así, los líderes europeos acordaron mantener esos activos inmovilizados y seguir analizando fórmulas para destinarlos, más adelante, a la reconstrucción de Ucrania. De momento, la deuda común se impone como la solución más pragmática para cubrir las necesidades inmediatas.

Un acuerdo con excepciones internas

El esquema aprobado no será plenamente compartido por todos los socios. República Checa, Hungría y Eslovaquia quedarán al margen de cualquier obligación financiera ligada a esta emisión, una concesión clave para cerrar el acuerdo político y evitar nuevos bloqueos en el Consejo Europeo.

La decisión refleja, además, un cambio de equilibrio interno. Países tradicionalmente reacios a los eurobonos han aceptado recurrir a ellos ante la magnitud del desafío geopolítico y económico que supondría una eventual quiebra de Ucrania.

Mercosur, en pausa

La cumbre dejó otro frente abierto: el acuerdo comercial con Mercosur. Las presiones internas en varios Estados miembros llevaron a posponer la decisión hasta enero, retrasando un pacto largamente negociado con Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay.

Mensaje a los mercados y a Washington

Con este movimiento, la UE evita la bancarrota de Ucrania y envía un mensaje nítido tanto a los mercados financieros como a Estados Unidos: Europa está dispuesta a asumir una mayor parte del coste económico del conflicto. El resultado, sin embargo, deja un regusto agridulce en Bruselas al no haberse logrado que la financiación proceda directamente de los recursos rusos inmovilizados.

La deuda común vuelve así al centro del tablero europeo. Ya no como respuesta a una crisis sanitaria, sino como herramienta estratégica en un contexto de guerra, tensiones políticas internas y redefinición del papel global de la Unión.

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