La reforma del Impuesto de Sociedades aprobada a finales de 2024 está generando en 2025 una recaudación superior a la estimada. Hasta octubre, los ingresos asociados a las nuevas medidas alcanzan 3.091 millones de euros, por encima de la previsión anual inicial de 2.650 millones, según los cálculos de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal. El desvío positivo ronda el 17%, incluso en un contexto de menor dinamismo de los beneficios empresariales durante la segunda mitad del año.
El comportamiento se enmarca en un avance general de la recaudación tributaria. Sin embargo, coincide con una clara desaceleración de los resultados de los grandes grupos, cuya evolución empieza a perder fuerza conforme avanza el ejercicio.
Topes más estrictos a la compensación de pérdidas
El impulso procede del paquete incluido en la Ley 7/2024, que refuerza los límites para compensar bases imponibles negativas en función del tamaño de la empresa. Las compañías con ingresos entre 20 y 60 millones de euros solo pueden aplicar hasta el 50% de las pérdidas de ejercicios anteriores, mientras que aquellas que superan los 60 millones quedan restringidas al 25%.
Estas condiciones sustituyen al anterior límite general del 70%, provocando que una mayor parte del beneficio tribute sin posibilidad inmediata de compensación. El efecto práctico es que la recaudación se acelera incluso sin un repunte paralelo del beneficio empresarial.
El peso de los grupos consolidados
El mayor impacto se concentra en el régimen de consolidación fiscal. Desde la reforma, los grupos empresariales solo pueden deducir el 50% de las pérdidas generadas por sus filiales, quedando el resto pendiente de compensación durante los diez ejercicios siguientes.
La Agencia Tributaria señala este cambio como el principal motor del incremento de ingresos dentro del apartado de modificaciones normativas del impuesto. Es en esta modalidad donde se ha producido la mayor aportación adicional.
Octubre refuerza el salto recaudatorio
El nuevo marco fue especialmente visible en octubre, coincidiendo con la presentación del segundo pago a cuenta. La reducción de los límites de compensación generó ingresos adicionales cercanos a 978 millones de euros, prácticamente todo el incremento mensual del tributo.
A este efecto se suma el impacto de la declaración anual de 2024, liquidada en julio. Hasta octubre, la regularización neta asociada a ese ajuste ha aportado unos 1.024 millones adicionales a la recaudación.
Beneficios en clara ralentización
Mientras la recaudación mantiene el tono positivo, los resultados empresariales empiezan a mostrar señales de enfriamiento. Los beneficios de los grandes grupos pasaron de crecer un 23,5% en el primer trimestre respecto al año anterior a hacerlo en torno al 4,8% en los últimos meses.
Este giro se reflejó en los pagos fraccionados. En octubre avanzaron alrededor de un 4%, frente al crecimiento cercano al 14% registrado en el primer abono del ejercicio. Aun así, los ingresos del segundo pago procedentes de grupos consolidados alcanzaron 11.572 millones de euros, ligeramente por encima de los 11.418 millones contabilizados en octubre de 2024.
Evolución anual todavía positiva
Pese a la moderación, el conjunto de los pagos a cuenta del Impuesto de Sociedades mantiene un crecimiento del 7,3% en lo que va de 2025, en línea con el comportamiento de otras figuras tributarias estatales. La acumulación de liquidaciones previas explica que el dato de octubre resulte inferior al promedio anual.
Entre enero y octubre, la recaudación total por Sociedades suma 36.082 millones de euros, superando los 34.630 millones obtenidos en el mismo periodo del ejercicio anterior.
Menor impacto fuera de los grupos
En las grandes empresas que tributan de forma individual, sin consolidación fiscal, la desaceleración es más contenida. Sus beneficios han pasado de crecer un 5,8% a un 5%, un ajuste moderado que apenas ha tenido efectos visibles en la evolución de sus pagos a cuenta.
IRPF e IVA sostienen el avance tributario
Mientras Sociedades acusa la pérdida de impulso en los resultados empresariales subyacentes, el resto de grandes impuestos mantiene una trayectoria sólida. En octubre, las retenciones del IRPF sobre rendimientos del trabajo crecieron por encima del 8%, el IVA bruto avanzó cerca del 7%, y los pagos fraccionados del IRPF superaron el 9%.
El conjunto de estas cifras confirma que el aumento de la recaudación en 2025 descansa tanto en la reforma del impuesto empresarial como en la fortaleza del resto de figuras fiscales, aunque la evolución de los beneficios de los grandes grupos empieza a marcar un cambio de ritmo que podría condicionar los próximos meses.
