La NASA confirma actividad eléctrica en Marte y abre un nuevo frente para la exploración espacial

Autor: semeion.photo, CC BY 2.0 - Wikimedia Commons

La NASA ha confirmado la presencia de actividad eléctrica en Marte, un fenómeno detectado gracias a una serie de descargas asociadas al paso de remolinos de polvo. El análisis, publicado en Nature, señala que estas señales coinciden con la presencia de frentes ligados a tormentas locales. Para la comunidad científica, el hallazgo abre nuevas preguntas sobre la dinámica del polvo marciano y sobre la seguridad de misiones robóticas y humanas que dependerán de sistemas electrónicos expuestos al ambiente.

Un registro sin precedentes desde el cráter Jezero

Perseverance aterrizó en el cráter Jezero en 2021 y, desde entonces, su instrumento SuperCam ha acumulado más de 28 horas de sonido y mediciones electromagnéticas. Dentro de ese archivo, el equipo científico identificó 55 descargas eléctricas de baja intensidad. La mayoría surgieron durante encuentros cercanos con dust devils, remolinos habituales en la superficie marciana que pueden desplazarse varios metros en cuestión de segundos.

Los investigadores subrayan que estas descargas no son comparables a los rayos que se observan en la Tierra. Se trataría de pequeñas chispas de apenas unos milímetros, perceptibles únicamente por la sensibilidad de los sensores del rover.

La fricción del polvo, origen del fenómeno

Según el estudio, los arcos eléctricos aparecen por la fricción entre partículas muy finas suspendidas en el aire. Esa fricción genera una acumulación de carga que termina liberándose en descargas breves. Un ejemplo cercano ayuda a visualizarlo: el chispazo que surge al tocar un objeto metálico después de caminar sobre una superficie aislante. Es un caso de triboelectricidad y, en Marte, ocurre a microescala constante.

El análisis también recuerda que la atmósfera del planeta, dominada por dióxido de carbono y con una presión mucho más baja que la terrestre, facilita la formación de estas chispas al requerir menos energía para producirlas.

Un clima que se reinterpreta

El polvo es un elemento determinante para entender el clima marciano. Los autores señalan que la actividad eléctrica podría modificar cómo se levantan, agrupan y transportan las partículas durante los remolinos y las tormentas. Esto podría tener efectos tanto en modelos atmosféricos como en la protección de equipos electrónicos desplegados en la superficie.

El estudio llega tras una investigación independiente basada en datos de sondas en órbita, en la que se describieron dust devils con vientos cercanos a los 158 kilómetros por hora. Una velocidad que explica su capacidad para movilizar grandes cantidades de polvo en poco tiempo.

Un comportamiento compartido con otros planetas

Con este hallazgo, Marte se incorpora al reducido grupo de planetas donde se ha comprobado actividad eléctrica: Tierra, Júpiter y Saturno. Los investigadores sugieren que fenómenos similares podrían darse en Venus, Urano o incluso en Titán, aunque aún no se ha observado evidencia directa.

SuperCam ya había registrado otros sonidos del entorno, desde el viento hasta el paso del helicóptero Ingenuity. Las nuevas mediciones muestran que los sensores pueden detectar señales tan débiles como las de una chispa de encendido de coche, lo que amplía su valor para estudiar la física atmosférica marciana y anticipar riesgos para futuras misiones.

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