Un robot humanoide causa sensación en una tienda de zapatillas de Nueva York

Los compradores de la Quinta Avenida se quedaron inmóviles al ver entrar a un robot humanoide en la tienda de zapatillas Hoka. No era una demostración técnica ni una broma: el protagonista era el Unitree R1, un robot de aspecto futurista que formaba parte de una campaña del nuevo fondo de inversión en inteligencia artificial y robótica de KraneShares.

El robot, de líneas estilizadas y movimientos sorprendentemente naturales, posó para selfies, “compró” unas zapatillas y hasta se detuvo en un puesto callejero para tomar un perrito caliente, provocando la curiosidad de turistas y transeúntes.

De Wall Street a la Quinta Avenida

El R1, fabricado por la compañía china Unitree y desarrollado con software de OpenMind (Stanford), había sido noticia pocos días antes por tocar la campana de apertura en el Nasdaq, marcando el debut del KraneShares Global Humanoid and Embodied Intelligence Index ETF, un fondo cotizado que invierte en empresas del sector robótico y de IA.

La versión utilizada en la acción fue proporcionada por la firma neoyorquina RoboStore, especializada en soluciones robóticas comerciales. Aunque el robot fue controlado de forma remota durante la campaña, el modelo R1 es totalmente programable y ya se utiliza en laboratorios y universidades de varios países.

El nuevo ETF, identificado con el ticker KOID, se lanzó en junio y ha superado los 28 millones de dólares en inversiones, según datos de KraneShares.

Más que un espectáculo: la llegada de los humanoides

El Unitree R1 no solo atrajo miradas por su diseño. Representa una generación de robots creados para moverse en entornos humanos, manipular objetos y adaptarse a tareas cotidianas, desde la atención al público hasta el trabajo en fábricas o hospitales.

Los analistas creen que el fenómeno está a punto de escalar. Según Morgan Stanley, para 2050 podría haber más de mil millones de robots humanoides activos en el mundo, generando un mercado anual superior a 5 billones de dólares.

“Lo que hoy parece una curiosidad de escaparate será una presencia habitual”, señaló KraneShares, en referencia a la escena del robot paseando por la tienda Hoka.

Robots al servicio de las personas

La aparición del R1 en pleno Manhattan fue más que un golpe de efecto publicitario: simboliza el futuro de la automatización urbana. Estos robots ya no son simples demostradores tecnológicos; empiezan a probarse en contextos reales como tiendas, hoteles o espacios de atención al cliente.

Empresas tecnológicas e inversores están moviendo ficha para ocupar ese terreno. Y aunque por ahora el impacto del R1 parezca una anécdota viral, su presencia anticipa una pregunta inevitable: ¿cuánto falta para que compartir acera con un humanoide sea parte de la normalidad?

Imagen | Unitree

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