Maska usa IA para que las empresas prueben sus mensajes de sostenibilidad

Maska ha puesto el foco en un problema cada vez más incómodo para las empresas: comunicar sostenibilidad sin poder demostrar cada afirmación. La startup canaria desarrolla una plataforma de inteligencia artificial que ayuda a compañías de alimentación, textil y turismo a identificar, verificar y gestionar claims ambientales en webs, redes sociales, envases, campañas y reportes. Su propuesta conecta cada mensaje con evidencias y normativa aplicable para reducir riesgos legales y reputacionales.

La compañía nace de una brecha conocida por equipos de marketing, sostenibilidad y legal. Muchas marcas quieren explicar avances ambientales, pero sus mensajes viajan más rápido que la documentación que los respalda. Una etiqueta que promete menor impacto, un post que habla de circularidad o una campaña que presume de emisiones reducidas pueden convertirse en un problema si no hay datos claros detrás.

Maska intenta convertir la sostenibilidad en un flujo verificable, no en una colección de frases aprobadas por intuición. La plataforma analiza afirmaciones, las ordena, las vincula con pruebas y ayuda a que el equipo entienda qué puede comunicar, qué debe matizar y qué no conviene publicar todavía. Ese tipo de capa operativa gana peso con la presión regulatoria europea contra el greenwashing.

El equipo fundador combina perfiles jurídicos, comerciales y técnicos. José Lorenzo-Cáceres, CEO, es abogado especializado en propiedad intelectual y derecho tecnológico, con experiencia en comunicación y regulación. Raquel Lourenço, COO, aporta trayectoria en partnerships e innovación con multinacionales. Yoel Cabaleiro, CTO, lidera la evolución del MVP hacia un SaaS enterprise. Esa mezcla es relevante porque el problema no es solo tecnológico, también es legal y organizativo.

La startup trabaja con un modelo B2B por suscripción y planes escalonados según tamaño de empresa y complejidad regulatoria. El Referente señala que Maska es finalista de Al Andalus Innovation Venture, el foro que reunirá scaleups, inversores e innovación abierta en Sevilla los días 22 y 23 de septiembre de 2026. La visibilidad llega en un momento en el que muchas compañías revisan cómo hablan de sostenibilidad ante clientes y administraciones.

La oportunidad aparece porque la normativa europea está empujando a las empresas a pasar de mensajes verdes a evidencias trazables. La Directiva Green Claims y otras reglas de protección al consumidor buscan que afirmaciones como sostenible, eco o neutro en carbono no se usen de forma vaga. Aunque los calendarios regulatorios pueden variar, el sentido de viaje es claro: quien comunique impacto ambiental tendrá que probarlo.

Para sectores como alimentación, textil o turismo, el riesgo es especialmente visible. Son mercados donde el consumidor recibe mensajes ambientales a diario y donde los proveedores, distribuidores y plataformas de venta piden más documentación. Una empresa puede tener buenas prácticas reales, pero si no organiza datos, certificados, auditorías y aprobaciones internas, su comunicación queda expuesta.

La IA puede ayudar en esa tarea porque permite revisar grandes volúmenes de contenidos y detectar claims dispersos. También puede sugerir evidencias necesarias o relacionar un mensaje con marcos normativos. El límite está en no delegar el criterio final en el sistema. La verificación ambiental exige datos fiables, trazabilidad y revisión humana, especialmente cuando hay consecuencias legales.

El valor de Maska dependerá de si logra integrarse en el punto donde se decide el mensaje, antes de que llegue al packaging, la web o una campaña. Si actúa solo como auditoría posterior, reduce parte del riesgo. Si se convierte en una capa diaria para marketing, legal y sostenibilidad, puede evitar errores antes de que salgan al mercado.

Contenido generado con IA. Este artículo ha sido elaborado mediante inteligencia artificial y puede no haber sido sometido a una revisión humana sustantiva. Más información sobre nuestra política editorial .
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