Charging Together capta 129 millones para acelerar la recarga rápida en España y Portugal

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Charging Together ha cerrado una financiación de 129,38 millones de euros para reforzar el despliegue de infraestructura pública de recarga rápida y ultrarrápida en España y Portugal. La compañía, participada al 50 % por Iberdrola y BP, cuenta en la operación con una aportación de hasta 25,9 millones del Instituto de Crédito Oficial, además de la participación de ING, Rabobank y Kutxabank.

El movimiento llega en un punto sensible para la movilidad eléctrica. Las ventas de vehículos enchufables avanzan, pero la percepción de falta de cargadores sigue frenando decisiones de compra, sobre todo en trayectos largos y flotas profesionales. Charging Together busca cubrir esa brecha con ubicaciones de alto tráfico y una red alimentada con energía renovable de Iberdrola.

La financiación convierte la recarga pública en una pieza de infraestructura empresarial, no solo en un complemento del coche eléctrico. Para cadenas comerciales, operadores logísticos, aparcamientos y gestores de activos, disponer de cargadores rápidos puede pasar de ser un servicio accesorio a convertirse en una variable de captación de clientes y de permanencia en el punto de venta.

La compañía nació en 2023 con la ambición de acelerar una red ibérica de recarga rápida y ultrarrápida. Según los datos comunicados, hoy dispone de cerca de 2.500 puntos en España y Portugal, prevé llegar a 3.342 antes de que termine 2026 y mantiene un objetivo de más de 13.000 puntos de recarga en 2035.

El tamaño de la operación también señala un cambio en la forma de financiar la transición energética. Ya no basta con instalar cargadores de manera aislada. El despliegue exige acuerdos con bancos, suelo en ubicaciones útiles, conexión eléctrica suficiente, mantenimiento y una experiencia de pago fiable. Para muchos usuarios, la diferencia entre usar o evitar un vehículo eléctrico se decide en una parada de veinte minutos.

El respaldo del ICO aporta una lectura local clara: España quiere que la red de recarga sea parte de su competitividad industrial y turística. La sede de Charging Together está en Madrid y una parte relevante de las inversiones financiadas se ejecutará en el mercado español, donde la capilaridad de la recarga todavía marca distancia frente a otros países europeos.

Para las empresas, el impacto práctico se mide en tres frentes:

  • Menos incertidumbre para flotas que estudian electrificar rutas regionales.
  • Más valor para emplazamientos comerciales con tráfico recurrente.
  • Mayor presión competitiva sobre operadores independientes de recarga.

La operación no resuelve por sí sola los cuellos de botella del sector. Siguen pesando los permisos, los costes de conexión, la disponibilidad de potencia y la coordinación con administraciones locales. Aun así, sí muestra que la infraestructura de recarga empieza a recibir financiación de escala, con estructuras similares a las de otros activos energéticos.

La lectura para el ecosistema español es directa. La movilidad eléctrica necesita software, datos de uso, mantenimiento predictivo y gestión energética, pero también capital paciente para colocar equipos donde realmente se necesitan. Si Charging Together cumple su hoja de ruta, el debate pasará de contar puntos instalados a medir disponibilidad real, velocidad de carga y rentabilidad por ubicación.

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