Velorum impulsa un “cerebro artificial” para transformar la toma de decisiones en la empresa

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En los últimos años la inteligencia artificial ha entrado en las empresas como un apoyo puntual. Un asistente para redactar textos, analizar datos concretos o acelerar tareas repetitivas. Velorum plantea algo distinto. Mucho más ambicioso. La startup catalana trabaja en lo que define como un “cerebro artificial” corporativo, un sistema diseñado para comprender el negocio en su conjunto y convertirse en una pieza central de la toma de decisiones.

La mayoría de soluciones actuales dependen de que alguien seleccione qué datos introducir y qué preguntas formular. Velorum parte de otra premisa: el conocimiento real de una empresa no está en un solo sitio. Vive repartido entre documentos, sistemas internos, procesos, correos, históricos y personas. Mientras esa información siga fragmentada, la IA seguirá siendo un asistente brillante, pero limitado.

Un origen con vocación de empresa, no de demo

El proyecto nace dentro de Iris Venture Builder, la firma liderada por Miguel Planas especializada en crear compañías desde cero.

Sus fundadores, Marc Martínez y Marcos Lora, lo expresan de forma clara: muchas herramientas de IA funcionan bien a nivel individual, pero no escalan cuando el problema es organizativo. Un directivo puede pedir un análisis, pero ese análisis rara vez incorpora todas las capas del negocio. El resultado es una visión parcial que obliga a seguir tomando decisiones “a mano”.

Velorum quiere cerrar esa brecha.

De responder preguntas a entender la empresa

El planteamiento técnico es exigente. La plataforma se integra con los principales sistemas corporativos, desde herramientas financieras hasta entornos tecnológicos y repositorios de conocimiento interno. A partir de ahí, la IA construye una visión transversal del negocio.

Eso permite algo poco habitual hoy. No solo responder a preguntas, sino abordar problemas complejos que suelen requerir semanas de trabajo humano. Por ejemplo, evaluar una migración tecnológica completa, detectar cuellos de botella estructurales, analizar debilidades operativas o identificar oportunidades de crecimiento que no aparecen en un dashboard.

Primeras pruebas con grandes compañías

Velorum ya está probando su tecnología con una decena de grandes empresas españolas de sectores como banca, seguros o industria farmacéutica. Son pruebas de concepto centradas en casos reales, donde la complejidad interna suele frenar cualquier despliegue rápido de IA.

Para reforzar el proyecto, la compañía ha incorporado perfiles con recorrido en grandes corporaciones. Entre ellos, Miquel Montes, exdirector general de Banc Sabadell, y Yuval Dvir, exdirectivo de Google, que participan como consejeros e inversores. También se ha sumado Belén Muniz, procedente de Microsoft, con la misión de impulsar el crecimiento en Estados Unidos.

No es casualidad. Velorum no apunta al mercado de pymes ni al usuario individual. Su ambición está en organizaciones donde una mala decisión cuesta millones y una buena puede cambiar el rumbo del negocio.

Equipo, ritmo y hoja de ruta

Actualmente, la startup cuenta con unas 70 personas en Barcelona y prevé alcanzar el centenar de empleados antes de que termine el año. El crecimiento del equipo va en paralelo al del producto, que se lanzará oficialmente este verano con un conjunto limitado de funcionalidades.

La estrategia es deliberada. Salir pronto, validar en entornos reales y ampliar capacidades de forma progresiva. No prometer un “cerebro total” desde el primer día, sino construirlo con uso y datos reales.

Hasta ahora, Velorum se ha financiado con tres millones de euros aportados por Iris Venture Builder. La compañía prevé una ampliación de capital a comienzos del próximo año y confía en empezar a facturar en el corto plazo. Su objetivo es ambicioso: alcanzar 50 millones de euros de ingresos en tres años.

Una apuesta por cambiar el rol de la IA

El trasfondo es claro. Velorum no quiere que la IA sea un copiloto simpático. Quiere que se convierta en una infraestructura cognitiva dentro de la empresa. Un sistema que no sustituya a los humanos, pero que les permita decidir con una comprensión mucho más profunda del negocio.

La pregunta ya no es si la IA puede ayudar a trabajar más rápido. Eso está asumido. La cuestión es si puede pensar con la empresa, entender sus límites y proponer caminos que hoy pasan desapercibidos.

Velorum cree que sí. Y si su “cerebro artificial” funciona como promete, la forma en la que las organizaciones toman decisiones podría cambiar mucho antes de lo que parece.

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