Más pasajeros, menos margen: Aena alerta de cuellos de botella y prepara inversiones para 30 años

El crecimiento del tráfico aéreo empieza a tensar la infraestructura aeroportuaria española. Aena ha advertido de que algunos aeropuertos podrían enfrentarse a límites puntuales de capacidad en los próximos años si se mantiene el ritmo actual de pasajeros. El mensaje no es alarmista, pero sí claro: el sistema está funcionando bien, aunque empieza a acercarse a su techo operativo en determinadas instalaciones.

El aviso lo lanzó Maurici Lucena, presidente y consejero delegado de la compañía, durante su intervención en el Foro de la Nueva Economía. Allí defendió el modelo aeroportuario español en un contexto de demanda elevada y de planes de expansión que se miden ya en décadas, no en ejercicios presupuestarios.

Lucena explicó que el problema no es estructural ni generalizado. Las restricciones, de producirse, serían concretas, temporales y vinculadas a picos de crecimiento mientras se ejecutan las ampliaciones necesarias. Un ejemplo sencillo: aeropuertos que operan con normalidad gran parte del año, pero que rozan su capacidad en campañas como Semana Santa o verano.

Una ola inversora de largo recorrido

La advertencia llega acompañada de un plan. Aena trabaja con la previsión de una gran ola inversora que se extenderá durante los próximos 30 años. El objetivo es adaptar la red aeroportuaria a una demanda que no solo crece en volumen, sino también en complejidad operativa.

Las decisiones se apoyan en previsiones de organismos aeronáuticos internacionales y en los planes de crecimiento comunicados por las aerolíneas. La compañía ya identifica varios aeropuertos cercanos a su capacidad máxima y prepara ampliaciones escalonadas para evitar cuellos de botella prolongados.

Tarifas, costes y un debate recurrente

Uno de los puntos más sensibles del discurso fue el de las tarifas aeroportuarias. Lucena defendió que estas deben cubrir tanto los costes operativos como las inversiones necesarias para mantener la seguridad y la calidad del servicio. Cuando una empresa regulada multiplica por casi 4,5 su inversión anual, como prevé hacer Aena en los próximos cinco años, los ajustes moderados en tarifas forman parte de la ecuación.

El directivo insistió en dos ideas clave:

  • Las inversiones se financian íntegramente con recursos propios, sin recurrir a los Presupuestos Generales del Estado.
  • Entre 2015 y 2024, las tarifas aeroportuarias han bajado un 32% en términos reales.

El compromiso, según recalcó, es seguir manteniendo las tarifas españolas entre las más competitivas de Europa, incluso en un ciclo inversor exigente.

Aerolíneas, clientes y límites del consenso

En España operan más de 150 compañías aéreas, todas ellas clientes directos de Aena. Lucena reconoció su relevancia, pero también marcó un límite claro: el criterio de las aerolíneas no puede ser el único factor cuando están en juego inversiones que condicionan la red durante décadas.

La tensión no es nueva. Las aerolíneas presionan para contener costes; el gestor aeroportuario debe garantizar capacidad futura. El equilibrio es delicado, sobre todo cuando el crecimiento no da tregua.

El modelo en red, bajo escrutinio

Otro eje central fue la defensa del modelo en red. Aena funciona bajo un principio de solidaridad económica: los grandes aeropuertos con superávit financian a los más pequeños y deficitarios. Este sistema permite mantener conectividad en territorios donde un aeropuerto no sería rentable por sí solo.

Lucena lo planteó en términos prácticos. Sin ese modelo, muchos aeropuertos perderían viabilidad, afectando a la cohesión territorial y a la movilidad de ciudadanos y empresas. El debate existe, pero la compañía lo considera una pieza estructural del sistema.

España, líder europeo en tráfico aéreo

El contexto explica la presión. España se ha convertido en el país con mayor volumen de tráfico aéreo de Europa, con más de 321 millones de pasajeros en 2025. Turismo, conectividad internacional y recuperación de la demanda tras la pandemia explican buena parte de esa cifra.

Aena gestiona actualmente 66 aeropuertos repartidos entre España, Brasil y Reino Unido, además de participaciones en México y Jamaica. Su dimensión financiera respalda el plan: una capitalización bursátil cercana a 37.000 millones de euros, ingresos anuales en torno a 6.000 millones y un beneficio neto que supera los 2.000 millones.

Un aviso sin dramatismo

El mensaje final es menos espectacular de lo que sugieren algunos titulares. No se habla de colapso, sino de anticipación. Más pasajeros significan más presión, y más presión exige inversión, planificación y decisiones impopulares en el corto plazo.

La pregunta no es si habrá tensiones puntuales, sino cómo se gestionan sin frenar el crecimiento. Aena apuesta por hacerlo con inversión a largo plazo, tarifas contenidas y un modelo de red que, con sus detractores, sigue siendo la columna vertebral del sistema aeroportuario español.

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