Las gafas Ray-Ban con IA de Meta disparan ventas mientras crece la competencia y el debate por la privacidad

Las Ray-Ban Meta, desarrolladas junto a EssilorLuxottica, empiezan a mostrar un impacto relevante en ingresos tras varios años en el mercado. Desde su lanzamiento en 2021, incorporan cámaras en la montura, permiten capturar fotos y vídeo, compartir contenido en las apps de Meta y utilizar un asistente de IA. Todo con una ambición clara: convertirse en una alternativa práctica al uso diario del smartphone.

Ese despegue comercial convive, sin embargo, con crecientes dudas sobre privacidad, sobre todo en Europa. Organizaciones de derechos digitales advierten del uso de datos personales para entrenar modelos de IA y de la escasa información para quienes pueden ser grabados sin ser usuarios del dispositivo. Las autoridades europeas y nacionales ya pidieron aclaraciones en el pasado, lo que llevó a ajustes como reforzar la visibilidad del indicador luminoso de grabación.

La lupa regulatoria europea

El avance de estas gafas se mueve bajo dos grandes marcos: el RGPD y la Ley de Inteligencia Artificial. La Comisión Europea recuerda que la grabación de personas debe comunicarse de forma clara y contar con una base legal, salvo en el ámbito estrictamente doméstico. El problema práctico persiste: hacer valer esos derechos resulta complejo cuando no se identifica al portador del dispositivo. ¿Cómo reclamar si no se sabe quién graba?

La reacción social sigue dividida. Un estudio universitario en Australia realizado en 2024 mostró que los usuarios ven estas gafas como herramientas que mejoran la interacción social y la autoimagen. Entre quienes no las usan predominan los temores a vulneraciones de la intimidad y a cambios incómodos en la convivencia cotidiana.

Un mercado que se calienta

EssilorLuxottica controla en torno al 60% del mercado de gafas inteligentes, apoyada en la combinación de tecnología de Meta y marcas de moda reconocidas. Esa fórmula ha evitado el rechazo estético que marcó anteriores iniciativas como Google Glass. Aun así, analistas del sector señalan que la ventaja inicial puede reducirse conforme entren nuevos actores con propuestas más sofisticadas.

El tablero competitivo se acelera:

Marca y distribución como palancas

EssilorLuxottica dispone de más de 18.000 tiendas y de un amplio portafolio de marcas como Prada, Armani o Chanel. Esa combinación de fabricación, distribución global y atractivo de marca actúa como principal ventaja frente a competidores puramente tecnológicos.

El grupo, con una valoración cercana a los 140.000 millones de euros, está reforzando su apuesta por la tecnología médica, con las gafas inteligentes como uno de los motores de crecimiento. En los primeros nueve meses del año, estos dispositivos aportaron más de cuatro puntos porcentuales al aumento de ventas, aunque siguen representando solo alrededor del 2% de los ingresos totales.

La hoja de ruta incluye ampliar acuerdos en el segmento deportivo, como Oakley, y explorar nuevas alianzas en el lujo. En septiembre presentó un modelo con pantalla integrada en la lente, controlado mediante un brazalete capaz de traducir gestos de la mano en comandos.

El sector avanza con ritmo firme, pero el desenlace dependerá de mantener un equilibrio delicado: ganar confianza en materia de privacidad mientras se intensifica la carrera por el liderazgo tecnológico y de marca en las gafas con inteligencia artificial.

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