Europa empieza 2026 sin hacerse ilusiones. ¿Será un año fácil? Todo apunta a que no. Después de un 2025 lleno de problemas, la Unión Europea se prepara para un periodo de ajustes y muchas decisiones y conversaciones difíciles. La prioridad es poner orden. Parar un momento, ver qué funciona y qué no, y preparar el terreno para los cambios que vendrán más adelante. La realidad internacional actual está llena de tensiones y desacuerdos internos. Pero lo cierto es que el mundo digital avanza rápido y Europa no quiere quedarse atrás.
Menos normas complicadas y más claridad
Uno de los grandes objetivos del año es simplificar reglas. Muchas empresas, sobre todo las pequeñas, se quejan desde hace tiempo de que cumplir con tantas normas es complicado y caro. Para intentar arreglarlo, las instituciones europeas trabajan en una propuesta conocida como Digital Omnibus.
La idea es hacer las cosas más claras y ayudar a que las empresas europeas puedan competir sin tantas trabas. No será sencillo. Hay quienes creen que los cambios son insuficientes y otros que prefieren no tocar nada. Desde la Comisión Europea, el mensaje es de paciencia: encontrar un punto medio llevará tiempo.
Internet, redes sociales y privacidad: temas que preocupan
A lo largo del año irán apareciendo propuestas que afectan directamente al día a día de las personas. Una de las primeras será la nueva Ley de Redes Digitales. Esta ley intentará regular cómo funcionan las redes que usamos para comunicarnos y quién paga por ello. Muchos países no quieren perder control, y los consumidores temen que los cambios acaben encareciendo servicios.
Más adelante llegará otra propuesta centrada en redes sociales y publicidad (Ley de Equidad Digital). La idea es limitar el uso de datos personales y hacer que la experiencia en plataformas digitales sea menos invasiva. A muchos usuarios les parece bien, pero a pequeñas empresas y profesionales del marketing les preocupa cómo afectará a su trabajo.
También sigue sobre la mesa una propuesta muy sensible: el control de mensajes para combatir el abuso infantil en internet. El objetivo es proteger a los menores, algo con lo que casi nadie discrepa. El problema está en llegar a un acuerdo en la forma de regularlo. La posibilidad de que se revisen mensajes privados genera inquietud y un debate profundo sobre privacidad.
El euro digital y más protección frente a riesgos
Otro tema que puede marcar 2026 es el euro digital. El Banco Central Europeo lleva tiempo trabajando en ello y ahora el proyecto entra en una fase más política. No sustituirá al dinero en efectivo, perola idea es que ofrezca otra forma de pagar, pensada para ser más “local” y menos dependiente de grandes empresas extranjeras. Habrá límites, y eso ya genera dudas y opiniones encontradas.
Por último, la Unión Europea quiere reforzar la ciberseguridad. El objetivo es reducir riesgos y proteger mejor sectores clave frente a amenazas digitales. No es un tema que se note en el día a día, pero sí uno que preocupa cada vez más.
A finales de 2025, la primera ministra italiana Giorgia Meloni bromeaba diciendo que si un año había sido duro, el siguiente lo sería aún más. En el resto de Europa nadie se ríe demasiado de esa frase. Toca esperar para ver si 2026 será un año brillante. Lo que sí podemos saber ya es que será un año necesario para el ecosistema digital europeo.

