La startup gallega Beniu lleva el control de plagas al aire: drones para tratar miles de hectáreas

BENIU web

La agricultura de precisión gana espacio en España y una de las compañías que está avanzando con más rapidez es Beniu Soluciones, una startup de Pontevedra que ha convertido el dron en una pieza clave para gestionar plagas y optimizar cultivos. La empresa, fundada por David Blanco, opera ya en cientos de hectáreas y prepara una expansión que incluye nuevas bases y un salto internacional.

De un hobby a una empresa que trabaja miles de hectáreas

Blanco, técnico especializado en gestión forestal, salud ambiental y pilotaje agroforestal, vio el potencial de esta tecnología durante unas prácticas en una compañía de drones. A partir de esa experiencia comenzó a diseñar un proyecto propio que acabó convirtiéndose en Beniu en 2021. Arrancó con pocos recursos y un planteamiento muy práctico: usar drones para resolver tareas agrícolas y forestales que, en terreno, suelen requerir maquinaria o mano de obra difícil de desplegar.

Según los datos que aporta la startup, Beniu prevé alcanzar entre 2.000 y 3.000 hectáreas en 2026. La firma ha abierto una segunda sede en Buñol, Valencia, y cuenta con un equipo de seis personas.

Biocontrol desde el aire: precisión contra plagas difíciles

El uso de drones para liberar agentes biológicos se ha convertido en uno de los principales motores de crecimiento. Plagas como la araña roja, la mosca blanca o enfermedades fúngicas como el mildiu requieren intervenciones rápidas y selectivas. Para ello, el proceso incluye:

  • Diagnóstico técnico de la parcela
  • Mapeo con dron y generación del modelo digital del terreno
  • Diseño de la ruta de liberación
  • Suelta controlada sobre la copa del árbol por un piloto certificado y un asistente

Este enfoque permite aplicar exactamente lo necesario y en el momento adecuado. Un ejemplo concreto: en cultivos distribuidos en bancales, donde la maquinaria apenas puede maniobrar, el dron evita pérdidas de tiempo y reduce costes.

La empresa trabaja además con Agrobío, biofábrica almeriense especializada en fauna auxiliar, en sueltas sobre cítricos en la Comunidad Valenciana, donde se concentra buena parte de la demanda actual.

Tecnología propia y respaldo de centros de innovación

El desarrollo técnico de Beniu se apoya en entidades como Gradiant, el Centro Tecnológico de Telecomunicaciones de Galicia, con quien ha logrado adaptar drones comerciales y crear un sistema de liberación de alta precisión. La compañía también ha pasado por el programa Business Factory Food (BFFood), orientado a acelerar proyectos del sector alimentario.

En paralelo, participa en la incubadora Cajamar Innova, lo que le abre la puerta a nuevos socios agroalimentarios y a preparar una ronda de financiación destinada a ampliar capacidades, abrir una tercera base en Sevilla y avanzar en su estrategia internacional.

Un sector que exige I+D continuo

El despliegue de su actividad también obliga a navegar un marco regulatorio exigente. La normativa aérea y las restricciones sobre aplicaciones fitosanitarias han requerido invertir en investigación, definir alturas de vuelo, validar usos específicos y demostrar a la administración que estos métodos son seguros. No es extraño: liberar organismos desde el aire exige una trazabilidad completa.

Por ahora, la actividad encaja mejor en grandes superficies como el cereal en Castilla o el arroz en Valencia. En Galicia, el minifundio reduce la rentabilidad de algunos servicios, aunque Beniu sí trabaja con bodegas y en áreas forestales.

Servicios más allá del biocontrol

Además del biocontrol y la agricultura de precisión, la empresa realiza trabajos de geomática, topografía y análisis forestal para administraciones autonómicas y entidades públicas como Grupo Tragsa, Gesplan o las universidades de Vigo y Santiago. Su objetivo es consolidar una oferta que cubra el ciclo completo del sector primario, desde formación hasta tratamientos y asesoría tecnológica.

Una startup que marca ritmo en el campo digital

El recorrido de Beniu muestra cómo la combinación de drones, análisis de datos y biocontrol está cambiando la forma de gestionar cultivos. La empresa gallega, que nació cuando su fundador decidió comprar un dron antes que un coche, se ha convertido en un actor con peso en un mercado con poca competencia nacional y amplio margen de crecimiento.

Su siguiente desafío será escalar tecnología, ampliar presencia territorial y demostrar que el biocontrol aéreo puede incorporarse como herramienta habitual en una agricultura más eficiente y más sostenible.

No hay comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *