Las pequeñas y medianas empresas, junto con los autónomos que contratan, tienen un aviso claro si quieren atraer talento joven. La Generación Z no considera el teletrabajo un beneficio extra, sino una condición básica. Así lo recoge el informe The Times Generation Z Survey 2025, elaborado por The Times en colaboración con YouGov, tras encuestar a 1.161 jóvenes de entre 18 y 27 años.
El dato más significativo es que para una parte relevante de los encuestados, trabajar en remoto o en modalidad híbrida pesa más que un salario más alto. Es decir, si deben elegir entre más dinero o más flexibilidad, muchos optan por lo segundo. Un ejemplo claro: aceptar un puesto en otra ciudad deja de ser imprescindible si pueden residir donde quieran y conectarse en línea.
Más del 40% de los jóvenes considera que tiene más oportunidades laborales que la generación de sus padres. Esa confianza no implica conformismo. Viene acompañada de nuevas exigencias: flexibilidad horaria, autonomía y conciliación. El modelo tradicional basado en fichar a las nueve y salir a las seis pierde atractivo frente a esquemas centrados en resultados.
Para las pymes, el reto es evidente. En sectores tecnológicos y digitales, donde la Generación Z concentra perfiles cualificados, competir solo con salario es difícil. Las grandes compañías tienen mayor músculo financiero. Las pequeñas deben jugar otras cartas.
El informe sitúa la flexibilidad como factor decisivo en la elección de empleo. No se trata únicamente de trabajar desde casa, sino de poder organizar la jornada con margen. Por ejemplo, concentrar tareas por la mañana y dejar la tarde libre para formación o proyectos personales. El tiempo se convierte en un activo tan valioso como el sueldo.
Este cambio se produce en un contexto de transformación laboral más amplio. El Future of Jobs Report del World Economic Forum advierte que muchas de las profesiones que existirán antes de 2030 aún no han sido creadas o evolucionarán de forma significativa debido a la digitalización, la automatización y la inteligencia artificial.
En ese escenario, la Generación Z parte con ventaja. Son nativos digitales y se adaptan con rapidez a nuevas herramientas y entornos tecnológicos. Sin embargo, atraer ese talento implica revisar la cultura organizativa. Gestionar por objetivos y resultados sustituye progresivamente al control horario presencial.
Para una pyme tradicional, el cambio no es menor. Supone redefinir procesos internos, sistemas de seguimiento y comunicación. También implica confiar más en el equipo. ¿Están preparadas todas las organizaciones para ese giro?
El mensaje del informe es claro. La competencia por el talento joven no se decidirá únicamente en el terreno salarial. Las empresas que integren:
- Teletrabajo real y no puntual
- Modelos híbridos flexibles
- Evaluación por resultados
- Entornos digitales eficientes
tendrán más opciones de atraer y retener perfiles de esta generación.
No se trata de una moda pasajera. La flexibilidad se consolida como criterio estructural de elección laboral. Las pymes que lo entiendan podrán competir con grandes corporaciones desde una posición distinta. Las que lo ignoren, corren el riesgo de quedarse fuera del radar de una generación que ya no negocia solo por dinero.
El mercado laboral está cambiando. Y esta vez, el cambio no viene desde la empresa, sino desde los jóvenes que deciden dónde trabajar y bajo qué condiciones.
