FuVeX ha cerrado una ronda de financiación de 3 millones de euros para acelerar su negocio de drones de largo alcance con inteligencia artificial. La operación, sobresuscrita, cuenta con participación de Sodena, sociedad pública del Gobierno de Navarra, SEGO Venture, Izertis Ventures y varios family offices vinculados a industria, agricultura e innovación. La empresa suma además una ayuda pública de 400.000 euros del CDTI para un proyecto de I+D en defensa.
La startup navarra desarrolla y opera drones capaces de inspeccionar infraestructuras en vuelos de largo alcance y fuera de línea visual, un tipo de operación conocido como BVLOS. Su tecnología se aplica a redes eléctricas, infraestructuras críticas, agricultura, Oil & Gas y defensa. La ronda coloca a FuVeX en una zona estratégica para España: autonomía tecnológica, mantenimiento predictivo e inspección de activos difíciles de cubrir con medios tradicionales.
El caso de uso más visible está en las redes eléctricas. FuVeX trabaja con UFD, del grupo Naturgy, y Endesa, y se ha fijado como objetivo inspeccionar el 70% de la red eléctrica de distribución española en 2027. Esa cifra muestra la ambición del proyecto, pero también la magnitud del problema. Revisar kilómetros de líneas, torres y zonas de difícil acceso exige seguridad, eficiencia y análisis de datos a escala.
La inteligencia artificial entra en la lectura de imágenes, detección de anomalías y priorización de intervenciones. Un dron puede captar datos; el valor empresarial aparece cuando esos datos se convierten en decisiones operativas, por ejemplo detectar vegetación que amenaza una línea o identificar un componente con riesgo de fallo. Ahí FuVeX compite tanto en hardware como en software y operación.
La inspección autónoma no sustituye al criterio técnico, pero puede reducir desplazamientos, riesgos laborales y tiempos de respuesta. Para una eléctrica, anticipar una avería puede evitar cortes y costes mayores. Para una administración o una compañía industrial, cubrir zonas extensas con rapidez mejora vigilancia y mantenimiento.
La entrada en defensa y seguridad añade una capa sensible. Europa está reforzando capacidades duales, tecnologías que sirven para usos civiles y militares, en un contexto geopolítico más exigente. Los drones de largo alcance, si se desarrollan con proveedores locales y control operativo claro, pueden formar parte de esa estrategia. También exigen prudencia en exportación, privacidad, seguridad de datos y reglas de uso.
FuVeX asegura que sus ventas del primer semestre de 2026 ya igualan las de todo 2025, una señal de aceleración comercial. La financiación permitirá crecer en Europa y Latinoamérica, ampliar equipo, reforzar I+D y adaptar soluciones a nuevas necesidades de clientes industriales y fuerzas armadas. La diversificación puede reducir dependencia de un único sector, aunque también aumenta complejidad de producto.
Para el ecosistema español, FuVeX es relevante porque combina deep tech con clientes reales, una mezcla más difícil y más valiosa que el prototipo aislado. La compañía no vende solo una promesa de drones inteligentes. Tiene que demostrar fiabilidad en campo, cumplir regulación aérea, procesar datos útiles y responder ante operaciones críticas.
La nueva ronda no cierra el desafío. Lo abre a una escala mayor. Si FuVeX logra convertir inspecciones complejas en una infraestructura recurrente para energía, defensa e industria, puede ocupar un espacio europeo todavía en construcción. España necesita más compañías capaces de vender tecnología profunda desde territorios industriales, y Navarra suma aquí un caso a seguir de cerca.
