La estadounidense Figure AI ha presentado Figure 03, su robot humanoide más avanzado. Tras meses de pruebas en fábricas y almacenes, la empresa cambia de escenario: ahora apunta al hogar. Más que un giro técnico, es un movimiento estratégico que busca acercar la robótica al consumidor final.
De las fábricas al salón
Las primeras versiones de los robots de Figure se veían ensamblando piezas o moviendo cajas. En cambio, Figure 03 aparece ahora sirviendo una mesa, colocando la compra o doblando ropa. No es solo un cambio de entorno: es una declaración de intenciones. La compañía quiere un robot versátil, capaz de asumir tareas rutinarias y adaptarse a los espacios donde vivimos.
Aunque la empresa sigue mencionando posibles usos en restauración u hostelería, centrar las demostraciones en entornos domésticos sugiere una ambición mayor: desarrollar un robot de propósito general, pensado para convivir con las personas y aprender de ellas.
Una meta inspirada en la era ChatGPT
El fundador y CEO, Brett Adcock, ha comparado el objetivo de Figure con la expansión de OpenAI y su modelo ChatGPT: llegar a millones de usuarios, no solo a empresas industriales. El enfoque busca construir una plataforma de aprendizaje continuo, en la que los robots mejoren con la interacción humana.
La visión llega respaldada por una ronda de financiación de 1.000 millones de dólares, una de las mayores en el sector. Con ese impulso, Figure quiere consolidarse en el terreno de lo que denomina “IA física”: inteligencia artificial aplicada a la manipulación del mundo real.
Rediseño técnico y mejoras sensoriales
El nuevo modelo introduce un hardware más refinado y nuevas capacidades sensoriales:
- Piel textil, con una apariencia más natural.
- Cámaras en las palmas, que amplían la visión al manipular objetos.
- Sensores táctiles desarrollados internamente.
- Carga inalámbrica inductiva en el pie, para facilitar su uso continuo.
Estos avances mejoran la precisión y el agarre, aunque la orientación sigue dependiendo de la cámara principal en la cabeza. Analistas señalan que el diseño privilegia la ergonomía y la estética frente a la potencia bruta, una elección coherente con su nuevo enfoque doméstico.
Dudas en torno a las demostraciones
Las últimas presentaciones han generado debate. Adcock afirma que los robots no están teleoperados, pero los vídeos parecen excesivamente pulidos: sin errores, ni entornos caóticos que pongan a prueba sus límites. En contraste, competidores como Tesla (Optimus) o Unitree (G1) sí han mostrado fallos y progresos en condiciones más reales.
Además, algunas tareas parecen basadas en movimientos imitados, no en razonamiento autónomo. En el vídeo del doblado de ropa, por ejemplo, los gestos repetitivos sugieren un entrenamiento ajustado a ejemplos concretos más que a comprensión general.
Entre la promesa y la prueba
El Figure 03 impresiona por su diseño y ha despertado un interés inmediato. Pero el gran desafío no es estético ni técnico, sino operacional: demostrar que puede desenvolverse fuera del laboratorio, en un entorno imprevisible y cotidiano. La empresa tiene financiación, atención mediática y ambición. Falta comprobar si su tecnología está lista para dar el salto del vídeo promocional a la vida real.
¿Podrá Figure AI lograr que su robot sea más que una demostración impecable? Si lo consigue, podría marcar el inicio de una nueva etapa: la de una robótica verdaderamente doméstica, integrada en la rutina humana.
