La nueva empresa conjunta, con sede en Toulouse y una facturación prevista de 6.000 millones de euros, busca asegurar la soberanía europea en el espacio… aunque, de momento, podría tener que lanzar sus satélites con cohetes de Musk.
Europa ha decidido dejar de mirar al cielo desde la sombra de SpaceX. Los gigantes Airbus, Leonardo y Thales han unido fuerzas para crear una empresa conjunta que pretende competir directamente con el imperio espacial de Elon Musk y reducir la dependencia tecnológica de Estados Unidos.
El acuerdo, adelantado por Financial Times y confirmado por las tres compañías, es uno de los mayores movimientos industriales en el sector aeroespacial europeo de las últimas décadas. La nueva sociedad tendrá su sede en Toulouse y prevé alcanzar 6.000 millones de euros de facturación anual, integrando a más de 25.000 empleados de las divisiones espaciales de los tres grupos. No habrá recortes ni cierres, según fuentes de las empresas.
Una alianza para blindar la soberanía espacial europea
El proyecto, impulsado desde Bruselas, busca reproducir el éxito del modelo MBDA, el consorcio europeo de misiles compartido por Airbus, BAE Systems y Leonardo. En este caso, el objetivo es construir una industria espacial europea unificada, capaz de diseñar satélites, sistemas de defensa y comunicaciones seguras sin depender de proveedores externos.
La nueva compañía integrará:
- Las divisiones Space Systems y Space Digital de Airbus.
- La red satelital Telespazio de Leonardo.
- Las unidades Thales Alenia Space y Thales SESO.
Se espera que esté plenamente operativa en 2027 y participe en programas europeos de defensa y exploración. Además, podrá acceder a los fondos europeos para innovación y soberanía tecnológica, que podrían superar los 800.000 millones de euros si se suman las partidas nacionales y comunitarias.
SpaceX, el rival omnipresente
El contexto no podría ser más desafiante. SpaceX controla la mayoría del mercado occidental de lanzamientos comerciales y militares gracias a su flota de cohetes reutilizables Falcon y a la red de satélites Starlink, que provee internet de órbita baja incluso en zonas de guerra.
Desde la ruptura con Rusia tras la invasión de Ucrania, Europa ha perdido acceso a los cohetes Soyuz, lo que ha acentuado su dependencia del ecosistema estadounidense. Mientras tanto, Elon Musk se ha convertido en un actor geopolítico de facto, con influencia tanto en el Pentágono como en los gobiernos europeos, algo que incomoda a Bruselas.
El dilema: ¿competir con SpaceX… o pagarle por el lanzamiento?
Paradójicamente, los primeros satélites de este nuevo gigante europeo podrían tener que viajar al espacio a bordo de los cohetes Falcon de Musk. Los programas alternativos —como el Ariane 6— acumulan retrasos, y ningún otro lanzador europeo está todavía preparado para competir en fiabilidad y precio.
Este hecho refleja la paradoja del momento: Europa quiere independencia, pero aún no tiene la infraestructura para conseguirla.
Con esta alianza, Airbus, Leonardo y Thales envían una señal clara: Europa no quiere quedarse atrás en la nueva carrera espacial. Pero hasta que sus cohetes propios despeguen, el camino hacia la soberanía espacial europea seguirá, irónicamente, pasando por la rampa de lanzamiento de SpaceX.
