España entra en la era del retiro masivo: los ‘baby boomers’ llevan las pensiones a cifras nunca vistas

El sistema público de pensiones ha cruzado en 2025 una línea histórica. Entre enero y noviembre, 342.665 trabajadores se jubilaron, el mayor número jamás registrado en un solo año. Y la cifra aún no está cerrada. Si diciembre mantiene el ritmo medio, el ejercicio terminará con cerca de 374.000 nuevas altas, un volumen que confirma algo que ya no es una previsión, sino una realidad: la jubilación masiva de los baby boomers ya está aquí.

Los datos proceden de las estadísticas del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y reflejan un cambio estructural. Desde que los nacidos entre 1958 y 1977 empezaron a alcanzar la edad legal de retiro, el sistema ha entrado en una fase inédita. En solo tres años, el relevo generacional ha sumado 1.037.679 jubilaciones, con un ritmo un 30% superior al de hace cinco años. Y esto es solo el principio de un proceso que se extenderá, al menos, durante los próximos 18 años.

No se trata únicamente de más jubilados. Se trata de jubilados con pensiones más altas. La pensión media de entrada ha pasado de 1.453 euros mensuales en 2023 a 1.621 euros hasta noviembre de 2025. En apenas tres años, el aumento acumulado ronda el 11%. La explicación es clara: carreras laborales más largas, salarios más elevados y bases de cotización más altas que las de generaciones anteriores. Un trabajador que se jubila hoy entra cobrando, de media, bastante más que quien lo hizo hace una década.

También está cambiando la edad efectiva de jubilación. En noviembre de 2025 se situó en 65,07 años, frente a los 64,82 años de 2023. Es la primera vez que se supera durante varios meses consecutivos la edad legal de referencia. Este retraso voluntario mejora la cuantía de las prestaciones y alivia parcialmente la presión financiera, pero no compensa el impacto del volumen. El número total de pensiones sigue creciendo, incluso aunque se trabaje algo más tiempo.

El efecto combinado de estas variables explica el salto del gasto. Por un lado, más altas. Por otro, el llamado efecto sustitución: las nuevas pensiones son más elevadas que las que se extinguen. Según la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal, el gasto en pensiones crecerá un 6,2% en 2025. De ese aumento:

  • 1,7 puntos se deben al mayor número de prestaciones.
  • 1,3 puntos al diferencial entre nuevas altas y bajas, que en el último mes disponible fue de 277 euros mensuales.
  • El resto responde a la revalorización ligada al IPC y a medidas adicionales, como la extensión del complemento para reducir la brecha de género.

Las cifras absolutas ayudan a dimensionar el fenómeno. En 2025, el gasto total en pensiones alcanzó 189.598 millones de euros, un nuevo récord para la Seguridad Social. De esa cantidad, 138.000 millones corresponden solo a jubilación. Es decir, tres de cada cuatro euros del sistema se destinan ya a esta prestación. Nunca antes se había llegado tan alto.

¿Es un pico puntual? Todo indica que no. Las previsiones oficiales apuntan a que la presión continuará durante toda la década. La Airef estima crecimientos del gasto del 5,1% en 2026, 4,6% en 2027 y alrededor del 4,4% anual entre 2028 y 2029, algo más moderados si la inflación se contiene. Aun así, el factor demográfico pesa más que cualquier ajuste coyuntural.

La razón es simple y difícil de esquivar: vivimos más tiempo. En 2030 habrá 12,5 millones de pensiones activas, casi dos millones más que ahora. Y si se mantiene la tendencia, la cifra podría acercarse a 17 millones en 2050. Para entonces, el gasto en pensiones rondaría el 13,4% del PIB, un nivel que obliga a repensar ingresos, incentivos y equilibrios del sistema.

El debate ya no es si el envejecimiento impactará en las cuentas públicas. Eso está asumido. La pregunta es cómo se gestiona una transición que será larga, intensa y estructural, sin recurrir a soluciones improvisadas. 2025 deja una certeza: la jubilación de los baby boomers no es una ola pasajera. Es el nuevo escenario permanente sobre el que se construirá la política social de las próximas décadas.

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