El inversor Michael Burry, recordado por anticipar el colapso de las hipotecas subprime en 2008, vuelve a mover ficha. Su firma, Scion Asset Management, ha tomado posiciones bajistas relevantes contra Nvidia y Palantir, dos compañías convertidas en emblemas del actual entusiasmo por la inteligencia artificial. La información procede de los registros más recientes ante la SEC estadounidense.
Scion ha adquirido opciones de venta valoradas en aproximadamente 187 millones de dólares sobre Nvidia y 912 millones sobre Palantir. En conjunto, estas operaciones suponen alrededor del 80% de la cartera declarada del fondo en el último trimestre. Es decir, no se trata de una maniobra táctica menor, sino de una apuesta central en su estrategia.
Nvidia y Palantir, protagonistas del rally tecnológico
Nvidia se ha consolidado como proveedor esencial de chips utilizados para entrenar y ejecutar modelos de IA. Su valoración superó recientemente los 5 billones de dólares, cifra que refleja el crecimiento exponencial del sector. Palantir, por su parte, ha fortalecido su posición en el software de análisis intensivo de datos y en contratos con administraciones públicas, reportando un aumento de ingresos del 63% en el último año.
Ambas compañías han simbolizado el auge bursátil de la IA durante los últimos meses, atrayendo capital a gran velocidad. Su ascenso ha sido interpretado como indicador de una nueva fase tecnológica, aunque también podría ser señal de expectativas difícilmente sostenibles.
¿Llega la fatiga de la IA?
En paralelo al entusiasmo, han empezado a surgir dudas. En las últimas semanas, varios índices tecnológicos han registrado caídas, acompañadas de un debate más visible sobre una posible saturación en las valoraciones.
Entre los elementos que alimentan esa duda se encuentran los acuerdos multimillonarios para asegurar capacidad de cómputo. Un ejemplo reciente es el pacto de 38.000 millones de dólares entre OpenAI y Amazon para servicios en la nube. Para algunos analistas, este tipo de alianzas podría estar creando una dinámica cerrada entre inversión, expectativas y precio de mercado. Y eso, si se rompe, puede hacerlo con brusquedad.
El peso del precedente
Cada movimiento de Burry es observado con atención desde que acertó contra el mercado inmobiliario estadounidense hace más de una década. No es la primera vez que adopta posiciones bajistas contra Nvidia, lo que amplifica la lectura del sector sobre su jugada actual.
La cuestión ahora es clara: ¿Es una señal temprana de ajuste o una advertencia que no llegará a materializarse? El mercado tendrá que decidirlo. Por ahora, lo que sí es evidente es que su apuesta lo coloca nuevamente en el centro del debate sobre el futuro cercano de la IA y el valor real detrás de su boom bursátil.
