De vender su PlayStation y su patinete a vivir del e-commerce: «A los 14 años ya sabía que no quería una vida normal»

Hay historias que empiezan por la necesidad de romper con lo establecido. La de Joaquín Pérez (@joaquinperezzyt) es una de esas trayectorias que no se explican por la edad, sino por las decisiones que se toman cuando toca elegir. Con apenas catorce años, mientras la mayoría de los jóvenes de su generación consumían su tiempo libre frente a una pantalla sin mirar más allá, él ya se fijaba en cómo funcionaba el dinero y los negocios en internet.

En su casa, el camino que le tocaba seguir era el de siempre: terminar los estudios y buscar un trabajo seguro. Sus padres, como es lógico, buscaban su seguridad y lo mejor para su futuro. De pequeño, la informática le llamaba mucho la atención y se pasaba horas enteras jugando a videojuegos y mirando cosas en la red. Sin embargo, conforme fue creciendo, se dio cuenta de algo: si seguía por esa vía de estudiar de forma convencional, iba a terminar en un puesto con un horario fijo. Y eso era justo lo que no quería para su vida. Sabía que estaba para mucho más, así que entró en el ciclo formativo obligado por estudiar, pero con una idea muy clara en la cabeza: iba a empezar a emprender por su cuenta dentro de esos mismos estudios para demostrarle a sus padres con resultados reales que su camino iba a ser otro, y así poder salir de ahí.

El paso definitivo: 200 euros y cero distracciones

El cambio real llegó a los dieciséis años, justo en pleno desarrollo de esa etapa. Sintiéndose atrapado en un sistema que no era para él, Joaquín tomó una decisión drástica para conseguir un poco de capital inicial. Vendió su PlayStation —el vicio que lo tenía metido todo el día en la habitación— y su patinete eléctrico. Con exactamente doscientos euros en el bolsillo, arrancó por su cuenta.

Empezó comprando y revendiendo productos, moviéndose de manera presencial y sacando importantes sumas de dinero. Comprobó desde el primer día que currando duro se veían los resultados rapido, mucho más que en cualquier clase.

El salto al e-commerce y aprender de los mejores

Tras ese rodaje inicial, se hizo una pregunta clave: si estaba vendiendo así, boca a boca, y ganaba dinero, ¿por qué no comercializar a toda España y llegar a muchas más personas? Fue ahí donde descubrió el e-commerce y el dropshipping. Empezó a crear sus tiendas online desde cero, gestionando la venta de productos y enviando pedidos por todo el territorio nacional.

Pero no fue probando suerte a ciegas. En cuanto pudo, hizo algo fundamental: invirtió su dinero en formarse directamente con los mejores referentes del marketing digital y el emprendimiento en habla hispana. Rodearse de gente que ya estaba arriba le permitió recortar años de errores y avanzar muchísimo más rápido.

Como era lógico, llevar este ritmo a contracorriente generó incomprensión en su entorno. A muchos les costaba creer que un chaval tan joven estuviera moviéndose así. Lejos de venirse abajo, usó todas esas opiniones como impulso para quemar los barcos, quitarse cualquier plan B de la cabeza y centrarse al cien por cien en sus proyectos y en su comunidad bajo el usuario @joaquinperezzyt.

El presente a los 18 años

Hoy, con dieciocho años, su día a día sigue girando de forma constante en la creación y gestión de nuevas tiendas online orientadas al mercado internacional. A la par, comparte de forma activa contenido sobre desarrollo personal y emprendimiento en sus redes sociales. Dirige Pérez Academy, un espacio formativo consolidado por el que ya pasa un volumen notable de alumnos que replican con éxito sus estrategias, acumulando casos reales de alumnos que están facturando. Su labor profesional se completa con el asesoramiento estratégico a medianas y grandes empresas en adquisición de clientes y optimización de facturación digital, consolidando un perfil empresarial que trasciende la simple divulgación.

Con la perspectiva que dan estos años, Joaquín lo resume así: «Si de verdad quieres cambiar tu futuro, tienes que dejar de hacer lo que hace todo el mundo; sal de la zona cómoda, arriesga y apuesta por ti mismo. Si yo he podido hacerlo partiendo de cero, cualquiera puede lograrlo si realmente se lo propone». Una visión que define el pulso de una generación dispuesta a construir su propio porvenir al margen de los moldes establecidos.

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