Lidl acelera la modernización de su logística con la incorporación del robot Stretch de Boston Dynamics para automatizar la descarga de contenedores. Tras un piloto iniciado en septiembre, la cadena ha confirmado la puesta en marcha de 22 sistemas en centros de importación de varios países europeos para mediados de 2026.
Los primeros despliegues se concentrarán en Países Bajos, España, Austria y Bélgica, en lo que supone el mayor proyecto de este tipo en Europa para tareas directas dentro de contenedores. El objetivo es claro: reducir la carga física sobre los equipos humanos y avanzar en la automatización de una de las fases más exigentes del flujo logístico.
Un robot pensado para trabajar “dentro del contenedor”
Stretch es una plataforma móvil capaz de desplazarse de forma autónoma por el interior del contenedor mientras identifica y extrae cajas. Combina un sistema de agarre por vacío con múltiples ventosas, cámaras y herramientas de visión artificial para manipular bultos de manera individual o simultánea.
Según los datos del fabricante, puede mover varios cientos de cajas por hora y operar hasta 16 horas con una sola carga. Está preparado para trabajar con diferentes tamaños de embalaje, cajas deformadas o apilados irregulares, una situación habitual en los muelles de importación.
Resultados del piloto y contexto del sector
La evaluación interna del piloto fue clave para la decisión final. Lidl valoró tanto la disminución del esfuerzo físico del personal como la capacidad del sistema para mantener una velocidad constante durante toda la descarga, incluso en entornos poco ordenados.
En el sector ya existen experiencias con tecnología similar. Grupos como Otto o DHL emplean soluciones de este tipo con rendimientos que oscilan entre 400 y 700 paquetes por hora, cifras que sirven como referencia del potencial, aunque no se trasladan de forma directa a los procesos específicos de Lidl.
Visión artificial y manipulación adaptativa
Operar dentro de un contenedor implica afrontar espacios reducidos, variaciones de luz y cargas mal distribuidas. Stretch aborda estas condiciones mediante cámaras de profundidad, procesamiento de imagen en 2D y modelos de identificación de objetos. Su brazo robótico trabaja sobre una base móvil que recorre el borde del contenedor, mientras la pinza de vacío ajusta la presión para evitar daños en embalajes deteriorados.
Las últimas versiones incorporan recogida múltiple de cajas ligeras, lo que acelera la descarga. El desarrollo continuo busca reducir aún más la dependencia de la intervención humana, incluso en situaciones con pilas desordenadas o accesos complejos.
Con este despliegue, Lidl refuerza su apuesta por la robótica especializada en uno de los puntos más duros de su cadena de suministro, tras validar la tecnología en fase piloto y llevarla ahora a una implementación a escala europea. ¿Será este el nuevo estándar para la descarga de contenedores en la gran distribución?
