SambaNova Systems ha cerrado una primera parte de su Serie F con 1.000 millones de dólares y una valoración de 11.000 millones, liderada por General Atlantic. La operación llega apenas cinco meses después de presentar su chip SN50 y de anunciar una Serie E de 350 millones, lo que confirma que el mercado de infraestructura para inteligencia artificial sigue absorbiendo capital a gran velocidad.
La novedad no está solo en el tamaño de la ronda. SambaNova ha sido seleccionada por JPMorganChase como socio de infraestructura de inferencia, con sistemas SN40L y SN50 destinados a ejecutar modelos de IA en entornos seguros y locales. La banca está enviando una señal clara: parte de la IA crítica no se moverá únicamente en nubes públicas.
Ese punto es especialmente relevante para sectores regulados. Bancos, gobiernos y grandes empresas manejan datos sensibles, modelos propios y restricciones de cumplimiento que no siempre encajan con una dependencia plena de proveedores cloud. La propuesta de SambaNova apunta a una demanda creciente de inferencia privada, rápida y capaz de ejecutar modelos grandes sin perder control sobre la infraestructura.
La compañía mantiene una relación estrecha con Intel, inversor desde su Serie C y participante en la nueva ronda. Ambas empresas colaboran en desarrollo y comercialización de soluciones de inferencia apoyadas en Xeon. Para SambaNova, esa alianza le da acceso a escala industrial y canal empresarial; para Intel, ofrece una forma de seguir presente en cargas de IA sin depender solo de la carrera por GPU.
El consejero delegado Rodrigo Liang sostiene que la mayor parte del crecimiento empresarial en IA todavía está por venir. Hasta ahora, el gasto se ha concentrado en laboratorios de frontera, proveedores de modelos y grandes tecnológicas. Pero la siguiente fase exigirá que empresas no nativas de IA desplieguen modelos sobre datos internos, con controles de seguridad y costes previsibles.
La ronda también sirve para asegurar cadena de suministro. En chips, levantar capital no es una operación financiera aislada: permite reservar componentes, planificar fabricación, financiar inventario y responder a pedidos de clientes grandes. En la infraestructura de IA, quien no controla suministro puede perder contratos aunque tenga buen producto.
SambaNova se posiciona en tres mercados: nubes soberanas, neoclouds y empresas que quieren construir capacidad propia. Ese enfoque conecta con una tendencia que también se observa en Europa, donde gobiernos y grandes compañías buscan alternativas que reduzcan dependencia tecnológica y ofrezcan garantías locales sobre datos, rendimiento y jurisdicción.
La financiación también mejora su margen de negociación frente a clientes grandes. Un banco o una administración no compra solo rendimiento técnico, compra continuidad, soporte y garantía de que el proveedor podrá entregar durante varios años. En un mercado donde muchos fabricantes compiten por componentes y capacidad de producción, una ronda de este tamaño ayuda a convertir interés comercial en contratos ejecutables.
Para el mercado español, la operación funciona como recordatorio de una realidad incómoda: la IA empresarial no se juega solo en aplicaciones. También depende de chips, racks, energía, centros de datos y acuerdos de suministro. La ventaja competitiva de la próxima ola de IA estará tan cerca del hardware como del software que llega al usuario final.
