SpaceSail, el rival chino de Starlink que quiere llevar internet satelital a decenas de países

Starlink ha marcado el ritmo del internet por satélite durante los últimos años. Su ventaja es clara: más satélites, más usuarios y una presencia global difícil de igualar. Pero China ya mueve ficha con un proyecto que aspira a competir en el mismo terreno.

Su nombre es SpaceSail, también conocido como Qianfan, que en chino significa Mil Velas. La constelación está impulsada por Shanghai Spacecom Satellite Technology, una empresa estatal creada con el respaldo de instituciones públicas chinas y con un objetivo ambicioso: desplegar una red de satélites en órbita baja capaz de ofrecer banda ancha en todo el mundo.

Por ahora, la distancia con Starlink es enorme. SpaceSail cuenta con al menos 200 satélites activos, mientras que la red de Elon Musk opera alrededor de 10.413 satélites y presta servicio a más de 12 millones de usuarios en 160 países y territorios. Aun así, el proyecto chino empieza a perfilarse como una de las apuestas más serias para disputar una parte del mercado global.

China acelera su propia red de internet satelital

SpaceSail fue lanzada en 2023 por Shanghai Spacecom Satellite Technology, conocida como SSST. La compañía nació con el apoyo de la Academia China de Ciencias y del Gobierno Popular Municipal de Shanghái, que aportaron una financiación inicial de 6.700 millones de yuanes, unos 943 millones de dólares.

El proyecto no solo busca conectar usuarios. Según el análisis publicado por la revista estatal Beijing Review, también responde a una lógica de seguridad nacional. La red podría servir para apoyar operaciones internacionales, comercio marítimo y misiones diplomáticas sin depender de infraestructuras occidentales.

Ese punto es clave. Starlink ha demostrado que una constelación de satélites puede convertirse en infraestructura crítica. Funciona en zonas remotas, en barcos, en regiones con redes terrestres limitadas y en escenarios de tensión geopolítica. China quiere una alternativa propia.

SpaceSail sigue siendo un proyecto financiado íntegramente desde China. La inversión está limitada a entidades corporativas u organizaciones económicas con sede en el país, sin incluir Hong Kong ni Macao.

De los primeros lanzamientos a la fase comercial

La constelación comenzó a tomar forma en agosto de 2024, cuando SpaceSail lanzó sus primeros 18 satélites de panel plano a bordo de un cohete Larga Marcha 6A. Después llegaron otros dos grupos de 18 unidades, uno en octubre y otro en diciembre.

El ritmo ha aumentado desde entonces. Tras su duodécimo lanzamiento, realizado en junio de este año mediante un cohete Larga Marcha 8, SpaceSail ya dispone de al menos 200 satélites activos en órbita terrestre baja.

La compañía asegura que esa cifra le permite iniciar su primera aplicación comercial: el rastreo de buques en alta mar. No se trata todavía de un servicio masivo de internet para hogares o empresas, pero sí de un primer uso concreto en un sector donde la conectividad satelital tiene valor inmediato.

Sus próximos objetivos son más ambiciosos:

  • Alcanzar 648 satélites activos a finales de 2026.
  • Iniciar servicios comerciales más amplios en ese mismo horizonte.
  • Superar los 10.000 satélites operativos antes de que termine 2030.
  • Construir una constelación final de más de 15.000 satélites.

Con esa escala, SSST espera lograr una cobertura global completa.

La estrategia: crecer donde Starlink encuentra obstáculos

SpaceSail no parte solo de una ambición tecnológica. También parece tener una lectura política del mercado. Blaine Curcio, fundador de Orbital Gateway Consulting, ha señalado a Rest of World que la compañía china está enfocando su expansión hacia países donde Starlink ha encontrado dificultades regulatorias o políticas.

La comparación con otros sectores es inevitable. Curcio vincula esa estrategia con lo ocurrido en el mercado de los coches eléctricos, donde BYD aprovechó el apoyo público chino para competir con Tesla a escala internacional. En el caso del internet satelital, la pregunta es si SpaceSail podrá seguir una trayectoria parecida frente al dominio de Starlink.

La empresa afirma que ya está negociando con decenas de países para ofrecer cobertura. Ese dato no implica acuerdos cerrados, pero sí muestra que China quiere colocar su alternativa en mercados donde la conectividad por satélite puede convertirse en una herramienta de desarrollo, influencia y autonomía tecnológica.

Para muchos gobiernos, la existencia de un proveedor no occidental puede resultar atractiva. Especialmente en países que buscan diversificar sus infraestructuras digitales o que han tenido fricciones con empresas estadounidenses.

Una brecha enorme frente a Starlink

La ventaja de Starlink sigue siendo difícil de igualar. La compañía de Elon Musk opera una red mucho más grande, con más usuarios, más experiencia comercial y planes para llegar a 42.000 satélites en el futuro.

SpaceSail, en cambio, todavía está en una fase temprana. Tiene capacidad inicial, pero no una red comparable. Su primera aplicación comercial se centra en el seguimiento marítimo, mientras que Starlink ya presta conectividad a consumidores, empresas, embarcaciones, aviones y gobiernos.

La diferencia se ve en tres frentes:

  • Escala orbital: Starlink supera los 10.000 satélites, SpaceSail ronda al menos los 200.
  • Base de usuarios: Starlink declara más de 12 millones de usuarios activos.
  • Presencia internacional: Starlink está disponible en 160 países y territorios.

La carrera, sin embargo, no se decide solo por el número de satélites. También pesan los permisos, la financiación, la capacidad de lanzamiento, los acuerdos con gobiernos y la posición geopolítica de cada proveedor.

SpaceSail también compite dentro de China

El camino de SpaceSail tampoco está despejado en su propio país. China cuenta con otros proyectos estatales de conectividad satelital, entre ellos SatNet, responsable de la constelación Guowang.

SatNet también desarrolla una red de gran tamaño, aunque su enfoque principal está más ligado a las telecomunicaciones nacionales y a la seguridad interna china. SpaceSail, por su orientación internacional, aparece como el competidor más directo de Starlink fuera de China.

Aun así, ambas iniciativas pueden competir por recursos clave. La disponibilidad de cohetes, la financiación pública y la capacidad industrial serán factores decisivos para cumplir los plazos anunciados.

La información pública sobre SSST sigue siendo limitada. Según datos de Qichacha, la empresa contaba con 343 empleados en 2024. Su perfil en LinkedIn sitúa la plantilla entre 201 y 500 trabajadores, mientras que la plataforma china Jobui recoge que la compañía publicó 224 ofertas de empleo durante 2024, un salto notable respecto al año anterior.

Un pulso tecnológico con lectura geopolítica

SpaceSail aún está lejos de Starlink, pero su avance marca una señal clara: el internet satelital ya no es solo un negocio de conectividad. Es una pieza de infraestructura global.

China quiere tener su propia red, desplegarla rápido y ofrecerla a países que buscan alternativas. Si logra cumplir sus objetivos de lanzamiento, SpaceSail podría convertirse en un actor relevante antes de que termine la década.

El dominio de Starlink no está en riesgo inmediato. Pero la carrera acaba de sumar un competidor con respaldo estatal, ambición global y una estrategia pensada para entrar precisamente donde el líder encuentra más obstáculos.

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