Apple y Microsoft suben precios por la crisis de chips: MacBook, iPad y Xbox serán más caros

La escasez mundial de chips de memoria ya no es solo un problema de fabricación. Ahora empieza a notarse directamente en el bolsillo del consumidor. Apple y Microsoft han anunciado subidas relevantes en algunos de sus productos más populares, desde portátiles y tabletas hasta consolas Xbox, en un movimiento que refleja la presión que la industria tecnológica está sufriendo por el aumento de los costes de memoria y almacenamiento.

La reacción de los mercados fue inmediata. Las acciones de ambas compañías registraron caídas significativas tras conocerse los nuevos precios, en un contexto en el que los inversores temen que el encarecimiento de los componentes reduzca los márgenes de los grandes fabricantes tecnológicos.

Apple encarece MacBook e iPad entre un 20% y un 30%

Apple ha confirmado un aumento de precios en varios modelos de MacBook e iPad para compensar el impacto del alza de los componentes. La subida se mueve entre el 20% y el 30%, según el producto, y afecta especialmente a equipos que dependen de memoria y almacenamiento en sus configuraciones base.

El MacBook Neo, modelo de entrada de gama, pasa de 599 a 699 dólares. La subida no es menor para un dispositivo cuyo principal atractivo era precisamente su precio ajustado. En el caso del MacBook Air, el salto va de 1.099 a 1.299 dólares, mientras que el MacBook Pro de 14 pulgadas sube de 1.699 a 1.999 dólares.

El modelo de 16 pulgadas también se encarece. Su precio pasa de 2.699 a 2.999 dólares, lo que sitúa a la gama profesional de Apple en una franja todavía más exigente para usuarios y empresas. Para una compañía que vende hardware premium, el margen de maniobra es amplio, pero el mercado ha leído el movimiento como una señal de tensión en la cadena de suministro.

La subida llega también al iPad. El iPad Air de 11 pulgadas pasa de 599 a 749 dólares, mientras que la versión de 13 pulgadas sube de 799 a 949 dólares. En la gama Pro, el iPad de 11 pulgadas se coloca en 1.199 dólares frente a los 999 dólares de su precio de lanzamiento, y el modelo de 13 pulgadas alcanza los 1.499 dólares, frente a los 1.299 anteriores.

Por ahora, Apple mantiene sin cambios los precios del iPhone, el Apple Watch y los AirPods. Aun así, la compañía ha dejado abierta la puerta a nuevos ajustes si la presión sobre los costes continúa.

La demanda de la IA presiona la memoria y el almacenamiento

La compañía vincula el encarecimiento a la expansión acelerada de los centros de datos de inteligencia artificial, que han disparado la demanda de memoria y almacenamiento. Este tipo de infraestructura necesita grandes volúmenes de componentes para entrenar y ejecutar modelos de IA, lo que está tensionando el mercado global.

Apple sostiene que el aumento del precio de estos componentes ha sido rápido y de una magnitud poco habitual. Hasta ahora, la empresa había absorbido parte del impacto para evitar trasladarlo a sus clientes, pero considera que la situación ha llegado a un punto en el que debe ajustar los precios de varios productos.

El consejero delegado de Apple, Tim Cook, ya había anticipado este escenario en una entrevista reciente con The Wall Street Journal, donde reconoció que los incrementos eran difíciles de evitar. En la presentación de resultados de mayo, la empresa también había advertido de una presión creciente sobre sus márgenes por el encarecimiento de la memoria y el almacenamiento.

El mensaje de fondo es claro: la carrera por la IA no solo afecta a los chips más avanzados para servidores. También empieza a condicionar el precio de dispositivos de consumo como un portátil, una tableta o una consola.

Microsoft vuelve a subir el precio de Xbox

Microsoft se mueve en la misma dirección. La compañía ha anunciado una nueva subida de precio para sus consolas Xbox de última generación, también por el impacto del encarecimiento de los componentes.

A partir del 1 de agosto, los modelos con 512 gigabytes de almacenamiento subirán 100 dólares. Las versiones de 1 terabyte se encarecerán 150 dólares. Con este ajuste, la Xbox Series X pasará a venderse por 800 dólares, una cifra que supone 300 dólares más que su precio original de lanzamiento en 2020.

La empresa ha explicado en su blog de noticias de Xbox que durante los últimos meses trabajó con sus proveedores para intentar evitar otra subida, pero que el coste de la memoria y el almacenamiento de las consolas se ha multiplicado por más de 2,5. Además, Microsoft prevé que esos precios vuelvan a duplicarse hacia el otoño de 2027.

El impacto para el mercado del videojuego puede ser importante. Las consolas dependen de un equilibrio delicado entre precio, catálogo y servicios asociados. Una subida de esta magnitud puede afectar a la decisión de compra de usuarios que comparan Xbox con otros sistemas o que todavía no habían dado el salto a la nueva generación.

El castigo llega a Bolsa

El anuncio no ha pasado desapercibido en Wall Street. Las acciones de Apple llegaron a caer cerca de un 7% durante la sesión y cerraron con un descenso del 6,15%, hasta los 275,15 dólares. Con esa caída, la compañía perdió incluso el segundo puesto mundial por capitalización bursátil en favor de Alphabet.

Se trata de su mayor retroceso en Bolsa de los últimos cuatro meses. La lectura del mercado no se limita al precio de unos cuantos dispositivos. Lo que preocupa es que la subida de componentes presione los márgenes de Apple justo en un momento en el que la industria tecnológica está destinando grandes recursos a la inteligencia artificial.

Microsoft también sufrió el impacto. Sus acciones retrocedieron un 3,45% y acumulan una caída superior al 26% desde comienzos de año. El mercado teme que la tensión en costes se prolongue y obligue a nuevas subidas o a asumir menores márgenes en productos clave.

Un problema que se extiende por toda la industria

Apple y Microsoft no están solas. Otros fabricantes de PC, smartphones y consolas también han empezado a elevar sus precios ante la misma presión. Nintendo y Sony han aumentado las tarifas de algunos de sus sistemas, situándolas por encima de los precios iniciales de lanzamiento.

Los movimientos muestran una tendencia más amplia:

  • La memoria y el almacenamiento se han convertido en componentes críticos.
  • La expansión de la IA está absorbiendo parte de la capacidad disponible.
  • Los fabricantes trasladan cada vez más costes al consumidor.
  • Los inversores vigilan el impacto en márgenes y ventas.

El encarecimiento de iPad, MacBook y Xbox confirma que la escasez de chips ya no es un problema encerrado en fábricas o centros de datos. Ha llegado al escaparate. Y puede marcar una nueva etapa para el mercado tecnológico, donde renovar un portátil, comprar una consola o elegir una tableta será más caro que hace apenas unos meses.

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