Los mercados arrancan la semana con presión por varios frentes abiertos. La escalada militar entre Irán e Israel ha disparado el precio del petróleo y ha reducido el apetito por el riesgo, mientras los inversores también recortan posiciones en compañías vinculadas a la inteligencia artificial tras las dudas generadas en el sector tecnológico.
El Ibex 35 cede alrededor de medio punto porcentual después del desplome registrado en Asia y en plena subida del crudo. La tensión en Oriente Medio vuelve a pesar sobre las Bolsas, con el Brent acercándose a los 97 dólares por barril tras avanzar casi un 5%. El movimiento refleja el temor a nuevas interrupciones en el suministro energético y a un repunte de la inflación.
La situación se agravó después de que Israel respondiera a Irán con ataques sobre objetivos militares en el oeste y el centro del país. La ofensiva se produjo incluso después de que, según el texto de referencia, el presidente estadounidense, Donald Trump, hubiera pedido al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, que evitara nuevas acciones militares.
Asia lidera las caídas y la IA pierde impulso
El castigo ha sido especialmente duro en Asia. El Nikkei japonés cerró con una caída del 3,7%, mientras que el Kospi de Corea del Sur, uno de los mercados con mejor comportamiento del año, se desplomó un 8,2%. La corrección llega después de semanas de fuerte entusiasmo por los valores relacionados con la IA.
Uno de los factores que enfrió el ánimo inversor fueron las previsiones de Broadcom, que decepcionaron al mercado la semana pasada. El fabricante de chips se había convertido en una de las referencias del auge tecnológico, pero sus perspectivas han alimentado la duda principal: ¿está el rally de la IA tomando aire o ha tocado techo?
En Estados Unidos, los futuros del Nasdaq intentan estabilizarse después de la fuerte venta del viernes, cuando el índice tecnológico perdió un 4%. En Europa, las caídas son más moderadas, aunque generalizadas. El Dax alemán retrocede un 0,7%, el Cac de París cae un 0,6% y el Ftse 100 de Londres resta un 0,25%.
El Ibex 35, por su parte, suaviza las pérdidas tras la apertura y se mueve con un descenso cercano al 0,4%, por debajo de los 18.200 puntos. La Bolsa española acusa el mismo cóctel que el resto de plazas: petróleo al alza, dudas sobre la IA y presión sobre los tipos de interés.
Los inversores recalculan el valor de la inteligencia artificial
El cambio de tono en torno a la IA también se nota en el discurso de los analistas. Bob Savage, jefe de estrategia macro de mercados en BNY, considera que la narrativa de una inteligencia artificial capaz de impulsar todo el mercado perdió fuerza la semana pasada. A su juicio, la incógnita está en saber si se trata de una pausa sana tras nueve semanas de subidas o del inicio de un techo más amplio.
En ese debate también entran las próximas salidas a Bolsa de grandes compañías tecnológicas. Las operaciones de SpaceX y Anthropic aparecen ahora como parte del reajuste de expectativas, tanto por la nueva capitalización que podrían absorber los mercados como por el debate sobre cuánto valen realmente las empresas vinculadas al auge de la IA.
La salida a Bolsa de SpaceX marcará buena parte de la semana. La operación tiene previsto fijar precio el jueves y comenzar a cotizar el viernes, en un momento delicado para el apetito inversor. Si el mercado mantiene la presión sobre la tecnología, la colocación podría convertirse en una prueba de resistencia para el entusiasmo por las grandes compañías de crecimiento.
El empleo en Estados Unidos complica el escenario de la Fed
A la tensión geopolítica se suma otro factor clave: los datos laborales de Estados Unidos. Las nóminas no agrícolas aumentaron en 172.000 empleos el mes pasado, muy por encima de las estimaciones. Ese dato refuerza la idea de que la economía estadounidense mantiene más fortaleza de la esperada, incluso con el encarecimiento de la energía.
Para los mercados, una economía fuerte no siempre es una buena noticia. Si el empleo resiste y el petróleo presiona la inflación, la Reserva Federal tiene más margen para mantener los tipos elevados durante más tiempo o incluso volver a subirlos. Eso perjudica especialmente a los activos de mayor riesgo, como las tecnológicas de crecimiento y las compañías muy dependientes de valoraciones futuras.
Jonas Goltermann, economista jefe de mercados de Capital Economics, interpreta el informe de empleo como una señal de fortalecimiento del mercado laboral estadounidense pese a la crisis de los precios energéticos. Según su análisis, esa combinación hace más probable un endurecimiento monetario de la Fed a finales de año. La firma espera ahora dos subidas de 25 puntos básicos del FOMC antes de que termine el ejercicio.
Petróleo, inflación y bancos centrales: una semana cargada
Oriente Medio seguirá siendo el foco principal para los inversores. Irán e Israel intercambiaron ataques aéreos el domingo, en el primer enfrentamiento abierto desde el alto el fuego de principios de abril. Las nuevas hostilidades debilitan las expectativas de un acuerdo de paz duradero con Irán y elevan la prima de riesgo energética.
El petróleo Brent, cerca de los 97 dólares por barril, puede condicionar el resto de la semana. Una subida sostenida del crudo encarecería los costes de transporte, producción y consumo, justo cuando los bancos centrales intentan controlar la inflación sin provocar un frenazo económico brusco.
Además, el mercado estará pendiente del dato de precios al consumidor de Estados Unidos, previsto para el miércoles. También habrá reuniones de bancos centrales en Canadá y Europa. En una semana con tantos focos abiertos, la pregunta ya no es solo cuánto pueden caer las Bolsas, sino qué parte del rally tecnológico estaba sostenida por expectativas demasiado optimistas.
