El petróleo vuelve a sacudir Europa mientras la inteligencia artificial dispara los mercados globales

El petróleo vuelve a tensar el pulso de los mercados. El barril de brent sube alrededor de un 2% y acumula un avance cercano al 6% desde el viernes, en una jornada marcada por el aumento de la tensión en el golfo Pérsico y el enfriamiento de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán.

El movimiento llega en un momento delicado. Las acciones globales han tocado nuevos máximos impulsadas por el apetito inversor en torno a la inteligencia artificial, sobre todo entre los valores tecnológicos. Sin embargo, el repunte del crudo ha devuelto una dosis de prudencia a las principales Bolsas europeas, más expuestas al impacto de una nueva presión energética.

El Ibex resiste gracias al tirón de Inditex

La Bolsa española consigue apartarse del tono negativo que domina en Europa. El Ibex avanza cerca de un 0,4%, apoyado en la fuerte subida de Inditex tras la publicación de sus cuentas trimestrales.

Ese impulso permite al selectivo español aguantar mejor que otros índices europeos en una sesión en la que el petróleo vuelve a ser el gran foco de preocupación. El peso de Inditex dentro del mercado español compensa, al menos por ahora, las dudas que llegan desde la geopolítica y desde el encarecimiento de la energía.

Fuera de Europa, el ánimo sigue siendo más favorable. El índice MSCI All Country World sube un 0,1% y marca un nuevo récord. Los futuros estadounidenses avanzan ligeramente, mientras las Bolsas asiáticas prolongan su racha alcista, con máximos históricos en Taiwán y Japón. Corea del Sur permanece cerrada por festivo. La fotografía del mercado deja una división clara: Europa mira al petróleo con cautela, mientras Asia y Wall Street siguen más pendientes del entusiasmo tecnológico.

Ormuz vuelve a encender las alarmas del mercado energético

El foco vuelve a situarse en el estrecho de Ormuz, una de las zonas más sensibles para el tránsito internacional de petróleo. Cualquier amenaza sobre esta ruta puede tener impacto directo en los precios, porque una parte relevante del crudo mundial pasa por ese punto estratégico.

La tensión se ha intensificado tras los ataques atribuidos a Irán contra Kuwait y Bahréin, que habrían sido interceptados o no habrían alcanzado sus objetivos. La respuesta de las fuerzas estadounidenses habría incluido un ataque contra la isla iraní de Qeshm, situada en el estrecho de Ormuz. A su vez, la Guardia Revolucionaria iraní afirmó haber atacado el cuartel general de la Quinta Flota estadounidense.

El contraste con la semana anterior es notable. Entonces, Irán y Estados Unidos habían anunciado un acuerdo preliminar para detener la guerra, pero ese entendimiento todavía no se ha traducido en un pacto definitivo firmado. La falta de avances reduce las expectativas de una reapertura rápida del estrecho de Ormuz y ayuda a explicar la presión alcista sobre el crudo.

Para los inversores, la pregunta es ¿qué ocurre si la tensión se alarga? El riesgo no está solo en el precio actual del petróleo, sino en la posibilidad de que el mercado empiece a descontar problemas más persistentes en el suministro energético.

La inteligencia artificial mantiene vivo el apetito por la tecnología

Pese al golpe del petróleo, el entusiasmo por la inteligencia artificial continúa sosteniendo a buena parte del mercado global. Los valores tecnológicos siguen liderando las subidas en Asia y mantienen el interés de los inversores en Estados Unidos.

Uno de los movimientos más llamativos es el de Marvell Technology, cuyas acciones suben un 32,5% hasta alcanzar un máximo histórico. El repunte llega después de que Jensen Huang, consejero delegado de Nvidia, destacara durante Computex en Taipéi el potencial de la compañía dentro del sector de chips.

También aparece en el radar SpaceX, que planea recaudar 75.000 millones de dólares en una oferta pública inicial prevista para la próxima semana. La operación contemplaría la venta de 555,6 millones de acciones a un precio objetivo de 135 dólares por título.

Estos movimientos muestran hasta qué punto la IA sigue marcando el ritmo de los mercados. Mientras el petróleo empuja a la prudencia en Europa, las compañías vinculadas a chips, computación y tecnología espacial mantienen el apetito por el riesgo en otras plazas.

Los bonos se estabilizan y el mercado mira a los bancos centrales

En la renta fija, los bonos se mantienen estables después del repunte registrado hasta el martes. El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años se sitúa en torno al 4,46%.

Los inversores también digieren los últimos datos de empleo en Estados Unidos. Las ofertas de trabajo aumentaron en abril al mayor ritmo en cinco años, una señal de fortaleza que reduce la presión para que la economía necesite tipos de interés más bajos.

Esa lectura puede influir en las expectativas sobre la Reserva Federal. Si la actividad mantiene ese dinamismo, el mercado podría asumir que los tipos seguirán altos durante más tiempo. Los inversores descuentan ya alrededor de 18 puntos básicos de subidas de tipos en Estados Unidos este año.

En Europa, una subida la próxima semana aparece prácticamente descontada tras los datos de inflación. En Japón, los operadores calculan una probabilidad cercana al 75% de que haya una subida en junio.

El euro aguanta mientras el mercado mide el riesgo

En divisas, la sesión transcurre sin grandes sobresaltos. El euro se sitúa en torno a 1,1627 dólares, en un mercado pendiente de tres frentes: la evolución del petróleo, las decisiones de los bancos centrales y la tensión entre Estados Unidos e Irán.

La jornada deja una lectura clara para los inversores. La inteligencia artificial sigue impulsando los máximos globales, pero el petróleo vuelve a ser un riesgo difícil de ignorar. Mientras el brent siga al alza y Ormuz continúe bajo presión, las Bolsas europeas tendrán menos margen para sumarse al optimismo tecnológico que domina en otras regiones.

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