Meta intenta frenar la presión de la UE con una oferta limitada para integrar chatbots en WhatsApp

Meta mueve ficha en Europa para aliviar la presión regulatoria sobre WhatsApp. La compañía habría ofrecido a varios chatbots rivales, incluidos asistentes de OpenAI, un acceso gratuito limitado a su servicio de mensajería en el mercado europeo, según personas conocedoras del caso.

La propuesta llega en un momento delicado para la tecnológica de Mark Zuckerberg. Bruselas analiza hasta qué punto las grandes plataformas digitales pueden usar su posición para controlar el acceso a nuevos mercados, especialmente en un terreno tan sensible como el de la inteligencia artificial conversacional.

Acceso gratuito a WhatsApp, pero con límites

El plan de Meta contempla que los asistentes de otras empresas puedan usar WhatsApp sin coste durante una fase inicial o hasta alcanzar un volumen determinado de uso. Una vez superado ese umbral de mensajes enviados a los usuarios, la compañía empezaría a cobrar por el acceso.

El punto clave está precisamente ahí. La entrada sería gratuita, pero no ilimitada. Para una startup que necesita escalar rápido, ese detalle puede marcar la diferencia entre probar un producto en condiciones reales o quedar condicionada por costes difíciles de asumir desde el principio.

Meta presentó esta propuesta ante los reguladores europeos después de que la Comisión Europea valorara imponer medidas provisionales. Esas medidas podían obligar a la compañía a permitir el acceso de terceros a WhatsApp mientras sigue abierta la investigación sobre el caso.

Las partes interesadas tenían hasta el 18 de mayo para enviar sus observaciones a Bruselas. Ahora, la Comisión Europea deberá decidir si la oferta de Meta responde de forma suficiente a sus preocupaciones de competencia o si hacen falta pasos adicionales.

Bruselas vigila el futuro de los asistentes de IA

El caso va más allá de una disputa técnica sobre una API. La cuestión de fondo es mucho más amplia: quién controla los canales por los que los usuarios acceden a los servicios de inteligencia artificial.

WhatsApp no es solo una app de mensajería. En Europa, puede convertirse en una puerta de entrada para asistentes digitales, servicios de atención automatizada y herramientas basadas en IA que se integran en la vida diaria de millones de personas. ¿Qué ocurre si ese acceso queda en manos de una sola plataforma?

La Comisión Europea ha defendido que su prioridad es mantener abierto y competitivo el mercado de los asistentes de IA. También ha señalado que la propuesta de Meta debe dejar espacio para nuevas conversaciones que permitan resolver las dudas del regulador.

Meta, por su parte, sostiene que ya ha ofrecido a chatbots rivales en Europa un mes de acceso gratuito a la API empresarial de WhatsApp mientras negocia una salida al conflicto con Bruselas. Esta API es la vía técnica que permite que dos sistemas de software interactúen entre sí y sería el mecanismo que usarían terceros para integrar sus asistentes en la plataforma.

Las startups afectadas piden más garantías

La oferta no ha convencido a algunas de las empresas que llevaron el caso ante la Comisión Europea. Entre ellas figuran The Interaction Company of California, desarrolladora del asistente de IA Poke.com, y la startup francesa Agentik.

Ambas compañías consideran que la propuesta de Meta no corrige los problemas de competencia detectados en el expediente. También defienden que, si no hay una solución más sólida, Bruselas debería avanzar con medidas provisionales.

Uno de los puntos más sensibles está en el posible trato desigual entre los rivales y la propia Meta. Agentik ha señalado que el modelo podría discriminar a otros asistentes si los límites y los pagos no afectan de la misma manera a Meta AI. La compañía, sin embargo, sostiene que su chatbot no utiliza la API de WhatsApp.

De cerrar la puerta a cobrar por el acceso

El conflicto empezó en enero, cuando Meta introdujo una política que permitía únicamente a Meta AI operar como asistente dentro de WhatsApp. En marzo, la empresa modificó esa posición y abrió la puerta a que otros chatbots utilizaran la aplicación de mensajería, aunque bajo un modelo de pago.

Ese giro no cerró el frente regulatorio. Al contrario, provocó una nueva reacción en Bruselas. Después, Meta suspendió temporalmente las tarifas durante un mes mientras negociaba con la Comisión Europea una propuesta para intentar rebajar la tensión.

La decisión final será importante para todo el sector tecnológico. No solo definirá cómo podrán integrarse los chatbots rivales en WhatsApp, sino también hasta dónde pueden llegar las grandes plataformas a la hora de condicionar el acceso a los espacios donde se jugará buena parte de la próxima batalla de la inteligencia artificial aplicada al usuario final.

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