Meta prepara un nuevo sistema basado en inteligencia artificial para detectar menores de 13 años en Instagram y Facebook. La compañía no solo analizará textos, cumpleaños o referencias escolares dentro de los perfiles. También empezará a estudiar señales físicas presentes en fotos y vídeos, incluida la estructura ósea y la altura aproximada de las personas que aparecen en las publicaciones.
La medida forma parte del refuerzo de controles que la empresa lleva meses desplegando para limitar el acceso de menores a sus plataformas. El sistema ya funciona en algunos mercados y comenzará a extenderse a Europa, incluido España, a partir de junio.
La compañía dirigida por Mark Zuckerberg sostiene que el objetivo es localizar cuentas de usuarios que aseguran ser mayores de edad aunque realmente no lo sean. El foco está especialmente en los menores de 13 años, una franja que no puede utilizar legalmente estos servicios sin supervisión específica.
Cómo funciona el nuevo sistema de Meta
Hasta ahora, Meta utilizaba herramientas automatizadas capaces de detectar señales relacionadas con la edad a partir del contexto del perfil. Por ejemplo:
- Publicaciones de cumpleaños.
- Comentarios relacionados con el colegio.
- Temas frecuentes en conversaciones.
- Contenido compartido por otros adolescentes.
Ahora la empresa añade una capa más compleja: el análisis visual de imágenes y vídeos mediante IA.
Según explicó Meta en una publicación oficial, el sistema analiza “características generales e indicios visuales” para calcular una edad aproximada. Entre esos elementos aparecen referencias físicas como la altura, el tamaño corporal o la estructura ósea.
La empresa insiste en que no se trata de reconocimiento facial tradicional. Es decir, el sistema no busca identificar exactamente quién aparece en una imagen, sino estimar si esa persona podría ser menor de edad a partir de rasgos físicos generales.
La IA observará más de lo que muchos usuarios imaginan
El cambio refleja hasta qué punto las plataformas sociales están aumentando la cantidad de señales que analizan automáticamente dentro del contenido publicado.
En la práctica, la IA no solo revisará lo que escribe un usuario. También estudiará cómo se ve, cómo aparece en cámara y qué elementos rodean sus publicaciones. Una foto celebrando el final de curso, un uniforme escolar o incluso una apariencia física asociada a una edad concreta pueden formar parte del análisis.
Meta sostiene que todos esos indicios se combinan antes de tomar decisiones sobre una cuenta. Es decir, la estructura física no actúa como único criterio. La plataforma mezcla datos visuales, comportamiento y contexto general para decidir si un perfil pertenece realmente a un menor.
Qué puede pasar si Meta detecta que el usuario es menor
Si el sistema concluye que la cuenta podría pertenecer a un menor de 13 años, Meta puede aplicar distintas medidas.
Entre ellas se encuentran:
- Limitar determinadas funciones.
- Adaptar automáticamente la configuración de privacidad.
- Solicitar verificación de edad.
- Desactivar directamente la cuenta.
La compañía defiende que estas herramientas buscan crear entornos más seguros para adolescentes y reducir el acceso temprano a redes sociales.
Sin embargo, el despliegue también vuelve a abrir el debate sobre privacidad y vigilancia automatizada. No son pocos los usuarios que empiezan a preguntarse hasta dónde pueden llegar estas tecnologías cuando una plataforma analiza no solo lo que se publica, sino también rasgos físicos captados por cámara.
Europa endurece la presión sobre las redes sociales
El movimiento de Meta llega en un momento de máxima presión regulatoria en Europa respecto a la protección de menores en internet.
Las instituciones europeas llevan tiempo reclamando controles más estrictos para verificar edades y limitar el impacto de determinadas funciones sobre adolescentes. Plataformas como Instagram, TikTok o Facebook están siendo observadas cada vez más de cerca por reguladores preocupados por el acceso de menores a contenidos sensibles y sistemas adictivos de recomendación.
Meta intenta adelantarse con herramientas automatizadas capaces de detectar perfiles sospechosos incluso cuando el usuario introduce una fecha de nacimiento falsa al registrarse.
La gran incógnita ahora es cómo reaccionarán los usuarios europeos ante un sistema que analiza elementos físicos para estimar edades. Porque el debate ya no gira únicamente en torno a la privacidad de los datos personales. También afecta a algo mucho más sensible: cómo una inteligencia artificial interpreta el cuerpo y la apariencia de millones de personas dentro de las redes sociales.
