Anthropic estudia una nueva ronda de hasta 50.000 millones y podría rozar una valoración de 900.000 millones

Anthropic está valorando una nueva ronda de financiación que podría situar su valoración en una horquilla cercana a los 850.000 o 900.000 millones de dólares, una cifra que hace solo unos meses parecía inverosímil incluso para una de las grandes ganadoras del boom de la inteligencia artificial. La operación, según Bloomberg, todavía no está cerrada, pero el interés inversor se ha disparado hasta el punto de empujar a la compañía a reconsiderar si debe volver al mercado privado antes de una posible salida a bolsa.

Lo primero que conviene dejar claro es eso. No se trata de una ronda ya anunciada oficialmente, sino de una posibilidad real sobre la mesa, impulsada por varias ofertas preventivas de inversores que quieren entrar antes de que la empresa suba todavía más de valoración o acabe saltando al parqué. Business Insider y Bloomberg ya habían adelantado a mediados de abril que Anthropic había recibido propuestas en torno a los 800.000 millones. Ahora, la presión del mercado habría seguido creciendo.

Según TechCrunch, la compañía estaría estudiando una ronda de entre 40.000 y 50.000 millones de dólares, y podría tomar una decisión definitiva en una reunión del consejo prevista para mayo. Esa cifra, si se confirmara, colocaría a Anthropic en un grupo muy reducido de empresas privadas capaces de levantar cantidades propias de un Estado pequeño o de una gran energética. No es una exageración retórica: un cheque de 50.000 millones ya no se parece a una ronda de venture capital clásica, sino a una operación de escala cuasi soberana.

La razón por la que el mercado está aceptando números tan extremos tiene mucho que ver con el crecimiento reciente del negocio. Reuters informó el 24 de abril de que Anthropic había alcanzado una tasa anualizada de ingresos de 30.000 millones de dólares en abril, frente a los 9.000 millones con los que terminó 2025. Ese salto ya era suficiente para justificar que medio Silicon Valley volviera a llamar a su puerta. TechCrunch añade que, según una fuente con acceso a las cifras de la empresa, la run rate interna ya estaría más cerca de los 40.000 millones. Esa última cifra no ha sido confirmada oficialmente por la compañía, pero ayuda a entender el tono del mercado.

Buena parte de ese entusiasmo se apoya en un producto concreto. El mercado está premiando sobre todo la tracción de Anthropic en herramientas de programación y productividad para desarrolladores, con Claude Code como uno de los grandes motores de demanda. Reuters ya había señalado que el crecimiento de la empresa estaba muy vinculado a la popularidad de Claude Code entre usuarios técnicos y corporativos, mientras TechCrunch menciona también a Cowork como otro de los activos que están alimentando esta narrativa de expansión.

También hay un efecto de escasez. Anthropic ha levantado ya muchísimo dinero en 2026 y, aun así, sigue habiendo inversores dispuestos a ofrecer más capital a valoraciones todavía más altas. En febrero, la empresa cerró una ronda de 30.000 millones de dólares con una valoración de 380.000 millones. Después llegaron compromisos industriales y financieros de gran escala por parte de Google y Amazon, que han reforzado tanto su caja como su acceso futuro a infraestructura. Cuando una empresa ya ha conseguido ese nivel de respaldo y aun así sigue recibiendo ofertas preventivas, el mercado interpreta que el activo es raro y que el coste de quedarse fuera puede ser todavía mayor.

Ahí aparece uno de los elementos más importantes de esta historia. La valoración de Anthropic ya no depende solo de cuántos usuarios tiene o de lo bueno que sea Claude frente a otros modelos. También depende de que la empresa ha conseguido asegurar una red de apoyo industrial muy difícil de replicar. Google anunció hace pocos días una inversión de hasta 40.000 millones de dólares, con 10.000 millones iniciales y otros 30.000 millones sujetos a hitos de rendimiento. Amazon, por su parte, había anunciado antes una inversión adicional de hasta 25.000 millones. No es solo dinero. Es también acceso a computación, chips, nube y capacidad de despliegue durante años.

Ese contexto explica por qué el mercado empieza a hablar de cifras cercanas a un billón de dólares. En esta fase de la IA, los inversores no están valorando únicamente modelos de lenguaje. Están valorando plataformas con ingresos crecientes, demanda empresarial fuerte y capacidad para asegurarse infraestructura en un mercado donde la computación es escasa y cara. Cuando un proveedor de modelos puede prometer crecimiento comercial y, además, demostrar que tendrá chips y centros de datos suficientes para sostenerlo, la valoración deja de parecer solo una apuesta de software. Empieza a parecer una apuesta por una pieza central de la infraestructura económica de la próxima década. Esta es una inferencia apoyada por la combinación de ingresos crecientes y los grandes acuerdos de infraestructura ya anunciados.

El contraste con OpenAI también ayuda a medir el momento. OpenAI cerró en marzo una ronda récord de 122.000 millones de dólares con una valoración post-money de 852.000 millones, y esa referencia funciona hoy como el gran punto de comparación del mercado privado de IA. Si Anthropic consiguiera realmente levantar capital en una horquilla de 850.000 a 900.000 millones, no solo duplicaría con holgura su valoración de febrero. También quedaría al nivel de OpenAI o incluso por encima en la conversación de mercado privado.

Aun así, hay que poner un matiz importante. Que exista apetito inversor y que existan ofertas preventivas no obliga a Anthropic a aceptar una nueva ronda. Bloomberg ya advirtió a mediados de abril que la empresa no había tomado entonces la decisión de captar más dinero, y Reuters repitió esta semana que lo que existe de momento es una consideración activa, no una operación cerrada. En compañías de este perfil, recibir ofertas a valoraciones muy agresivas puede servir también para medir demanda, tensar condiciones o preparar mejor una eventual salida a bolsa.

Por eso la pregunta no es solo cuánto puede levantar Anthropic, sino si realmente necesita hacerlo ahora. Después de haber captado 30.000 millones en febrero y de haber amarrado compromisos enormes de Google y Amazon, la compañía no parece estar bajo presión inmediata de liquidez. La tentación de volver al mercado respondería más bien a una lógica de oportunidad: aprovechar un momento de euforia extrema para fijar una nueva referencia de valoración privada antes de una potencial OPV. Esa lectura es coherente con los informes sobre una posible salida a bolsa en el futuro cercano y con el hecho de que la empresa siga recibiendo ofertas no solicitadas.

En conjunto, lo que está ocurriendo con Anthropic dice mucho sobre el momento actual de la inteligencia artificial. La empresa aún no ha confirmado una nueva ronda, pero el simple hecho de que el mercado esté discutiendo con naturalidad cifras de 50.000 millones de financiación y 900.000 millones de valoración muestra hasta qué punto la IA ha entrado en una fase de concentración extrema de capital. Ya no se trata de decenas de startups peleando por rondas medianas. Se trata de muy pocas compañías absorbiendo sumas gigantescas porque los inversores creen que de ahí saldrán los proveedores centrales de la próxima infraestructura digital.

Anthropic todavía no ha dicho sí. Pero el mercado ya está actuando como si fuera uno de los pocos activos privados por los que merece la pena pagar casi cualquier precio. Y eso, en 2026, quizá sea tan relevante como la ronda misma.

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