Blue Origin falla con New Glenn y pierde la misión clave de un cliente tras lograr reutilizar el cohete

Autor: Kevin Gill (Los Angeles, CA, United States), CC BY-SA 2.0 -Wikimedia Commons

Blue Origin vivió una jornada de contrastes. La compañía espacial fundada por Jeff Bezos consiguió reutilizar por primera vez uno de los propulsores de su cohete New Glenn, un paso relevante en costes y operaciones. Sin embargo, el objetivo principal del vuelo no salió como esperaba: el satélite BlueBird 7 de AST SpaceMobile terminó en una órbita incorrecta.

El tercer lanzamiento del New Glenn despegó desde Cape Canaveral Space Force Station el domingo por la mañana. Todo parecía avanzar con normalidad durante los primeros minutos. El cohete ascendió sin incidencias y, poco después, la primera etapa regresó con éxito a una plataforma en el océano. Esa maniobra, comparable a recuperar un avión tras cada vuelo, era una de las metas técnicas más importantes de la misión.

El satélite quedó demasiado bajo para operar

El problema apareció después. AST SpaceMobile informó de que la etapa superior colocó el satélite BlueBird 7 en una órbita más baja de la prevista. Aunque el aparato logró separarse correctamente del cohete y encenderse, la altitud alcanzada no permite mantener operaciones estables.

En la práctica, esto significa que el satélite no podrá cumplir su función comercial y tendrá que ser desorbitado para que se destruya al reentrar en la atmósfera terrestre. Es una pérdida importante, aunque la empresa aseguró que el impacto económico está cubierto por su póliza de seguro.

Blue Origin apunta a un motor con empuje insuficiente

El director ejecutivo de Blue Origin, Dave Limp, explicó que la compañía cree que uno de los motores de la etapa superior no generó el empuje necesario para alcanzar la órbita prevista.

La empresa reconoció además que, pese al éxito en la recuperación del propulsor, no cumplió con la misión esperada por el cliente. Ese matiz importa mucho en el negocio espacial: aterrizar el cohete es valioso, pero entregar la carga en el punto exacto es lo que realmente paga las facturas.

Desde entonces, Blue Origin no ha ampliado públicamente los detalles del incidente.

Un golpe en un momento estratégico

Este contratiempo llega en una fase delicada para New Glenn. El cohete realizó su vuelo inaugural en enero de 2025 tras más de diez años de desarrollo. Además, Blue Origin busca consolidarse como alternativa real a SpaceX en el mercado de lanzamientos pesados.

La misión también tenía valor simbólico. La compañía había decidido empezar a transportar cargas comerciales en etapas tempranas del programa, algo interpretado como una señal de confianza interna en el vehículo.

Ahora, la Federal Aviation Administration ha ordenado investigar el incidente. Ese proceso podría influir en próximos calendarios de lanzamiento y en futuras certificaciones.

La Luna sigue en el horizonte

El fallo puede tener consecuencias más allá de este satélite perdido. Blue Origin compite por convertirse en uno de los socios clave de NASA dentro del programa Artemis, diseñado para devolver astronautas a la Luna.

La empresa ya ha completado pruebas de la primera versión de su módulo lunar y prevé lanzarlo sin tripulación este año. Cumplir plazos será esencial, especialmente con la presión política en Estados Unidos para acelerar el calendario lunar.

¿Puede una sola misión cambiar esa carrera? No necesariamente. Pero cada error técnico pesa más cuando hay contratos multimillonarios y prestigio en juego.

SpaceX también pasó por esto

Los tropiezos no son exclusivos de Blue Origin. SpaceX también perdió cargas útiles en fases tempranas del desarrollo de Falcon 9. En 2015, uno de sus cohetes explotó en vuelo y se perdió una nave de carga destinada a la Estación Espacial Internacional. En 2016, otro Falcon 9 explotó en tierra durante pruebas y destruyó un satélite contratado por Meta.

La diferencia está en la velocidad de respuesta. El mercado observará ahora si Blue Origin convierte este fallo en aprendizaje o en retraso.

Qué pasa ahora

AST SpaceMobile asegura que sus próximos satélites BlueBird estarán listos en alrededor de un mes y mantiene el objetivo de lanzar 45 unidades más antes de finales de 2026 mediante distintos proveedores.

Para Blue Origin, el mensaje es claro: ha demostrado que puede recuperar el cohete, pero todavía debe demostrar algo más importante. Que puede hacerlo mientras cumple la misión completa.

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