Hoy en día prácticamente todo pasa en la web (y concretamente en nuestro móvil). Leemos noticias, miramos redes para enterarnos de cotilleos…todo está a un clic y además gratis. No es de extrañar que sean cada vez menos los que recurren a los periódicos o revistas para enterarse de algo. Por eso sorprende tanto la decisión de la revista Pronto: ha cerrado su web y ha decidido quedarse solo con su publicación impresa.
Después de más de veinte años publicando contenido online, la revista ha dejado de actualizar su página web en la que se lee un mensaje que invita a buscar la revista en el quiosco. Ahora, quien quiera leerla tendrá que desplazarse y comprarla, como antes.
Una decisión como esta es muy llamativa en el mundo digital en el que vivimos. De hecho, es justo lo contrario de lo que están haciendo casi todos los medios, que luchan cada día por crecer y ganar más presencia online. Aunque debido a la irrupción de la IA, parece que están perdiendo esa lucha.
Volver a lo que conocen y les funciona
No sabemos los motivos exactos que han llevado a los dueños de la revista a ir por este camino offline, cuando hoy en día parece que si no estás en la web no existes. Pero no hay que olvidar que Pronto es una publicación muy afianzada. Que a pesar del avance tecnológico ha seguido vendiendo bien en papel y tiene un público muy fiel.
Puede que quieran volver a centrarse en lo que ya saben hacer bien y alejarse de la competencia y el ritmo frenético que supone estar en internet. Mantener una web exige mucho dinero y esfuerzo constante para destacar entre millones de opciones. Así que, puede que en lugar de pelear en internet, han preferido quedarse con un formato que todavía les da resultados. No hay que olvidar que la revista Pronto es considerada prensa rosa, del corazón, y puede que su público objetivo esté más offline que online.
Entre la estrategia y el riesgo
Este año está surgiendo una tendencia de “vuelta hacia lo analógico” que intenta alejarse de la inmediatez y el ruido del mundo online. Las personas que la siguen quieren sentirse más presentes y conectados con lo que consumen. Esta estrategía de la revista Pronto encaja bien para quienes buscan una lectura más tranquila, otra forma de consumir contenido.
Aun así, no hay dudas de que la apuesta es arriesgada, teniendo en cuenta que estamos muy acostumbrados a encontrar todo gratis. Si queremos saber algo, lo buscamos al momento. Y si no lo encontramos en un sitio, lo encontramos en otro. El cambio de Prontopuede salir bien o no. Pero lo que está claro es que no deja indiferente. ¿Será este el punto de partida de una tendencia que ponga freno a lo digital?

