La relación entre Anthropic y el Departamento de Defensa de Estados Unidos atraviesa uno de sus momentos más delicados. En Washington se evalúa si la empresa de inteligencia artificial debe ser catalogada como riesgo para la cadena de suministro, una designación que impediría a los contratistas federales utilizar su tecnología.
La medida no sería menor. Muchas empresas que trabajan con el gobierno dependen de herramientas de IA para tareas de análisis, programación o gestión de datos. Si la designación se materializa, esos proveedores tendrían que dejar de usar los sistemas de la startup incluso fuera de contratos estrictamente militares. Ese escenario ha activado alarmas dentro del sector tecnológico.
Gigantes tecnológicos intervienen en la disputa
Parte del ecosistema que respalda a la compañía ha empezado a moverse. Un grupo industrial que agrupa a grandes empresas tecnológicas, entre ellas Amazon, Nvidia, Apple y OpenAI, expresó su preocupación ante la posibilidad de que el Pentágono avance con esa clasificación.
La organización responsable de trasladar esa inquietud fue el Information Technology Industry Council, que envió una carta a las autoridades estadounidenses. El documento menciona informes recientes sobre la posibilidad de aplicar una designación de riesgo en la cadena de suministro vinculada a un conflicto en procesos de contratación pública. El texto no cita directamente a Anthropic, pero el contexto de la disputa deja claro a qué caso se refiere.
Inversores intentan rebajar la tensión
Mientras tanto, los inversores de la startup también han intensificado conversaciones para evitar una escalada. El consejero delegado de la empresa, Dario Amodei, ha abordado el asunto con varios socios clave. Entre ellos figura Andy Jassy, director ejecutivo de Amazon, uno de los principales aliados estratégicos de la compañía.
También han participado firmas de capital riesgo como Lightspeed e Iconiq, que han mantenido contactos con la empresa y con otros inversores para explorar vías que reduzcan la tensión con el gobierno estadounidense. El objetivo es evitar que la disputa termine en un veto tecnológico de gran alcance.
El temor a una prohibición total
Uno de los riesgos que preocupa al sector es que el conflicto derive en una prohibición completa del uso de la tecnología de Anthropic por parte de contratistas del Departamento de Defensa. Ese escenario está en el centro de las conversaciones entre inversores, ejecutivos y organizaciones del sector.
De forma paralela, algunos inversores han recurrido a contactos dentro de la administración del presidente Donald Trump con la intención de rebajar el tono del enfrentamiento y frenar un deterioro mayor de la relación entre la startup y Washington. Pese al choque público, Anthropic y el Pentágono mantienen contactos, aunque los detalles de esas conversaciones no se han hecho públicos.
El verdadero origen del conflicto
La disputa no surge de un único incidente. En el fondo existe un desacuerdo más amplio sobre los límites del uso de la inteligencia artificial en el ámbito militar. El Departamento de Defensa ha presionado a varias empresas del sector para que eliminen determinadas restricciones internas y permitan que sus sistemas se utilicen en cualquier aplicación considerada legal.
Anthropic ha mantenido una posición más restrictiva. La empresa ha rechazado permitir que su modelo de IA, Claude, se utilice para:
- desarrollo de armas autónomas
- sistemas de vigilancia masiva dentro de Estados Unidos
Ese desacuerdo se ha convertido en uno de los puntos más sensibles de la negociación.
Un caso que divide a la industria de la IA
El enfrentamiento se interpreta dentro del sector como un caso de prueba para toda la industria. Muchas compañías sostienen que la IA tendrá impacto en sectores como educación, industria o servicios públicos. Al mismo tiempo intentan fijar límites sobre aplicaciones militares sensibles.
Anthropic fue además una de las primeras empresas del sector en trabajar con información clasificada del gobierno estadounidense, dentro de acuerdos gestionados a través de la infraestructura en la nube de Amazon.El debate también ha generado posicionamientos dentro del propio ecosistema tecnológico.
OpenAI, por ejemplo, confirmó recientemente que alcanzó su propio acuerdo con el Pentágono para trabajar con información clasificada. Al mismo tiempo, la compañía señaló que la designación de riesgo en la cadena de suministro no debería aplicarse a Anthropic.
Un posible impacto en el negocio
El conflicto llega en un momento clave para la startup. La empresa ha recaudado decenas de miles de millones de dólares en financiación con el objetivo de consolidar su presencia en el mercado empresarial, que representa cerca del 80 % de sus ingresos.
Entre sus productos más conocidos destacan:
- Claude, su chatbot de inteligencia artificial
- Claude Code, un asistente diseñado para programación y desarrollo de software
La demanda de estas herramientas ha crecido con rapidez. La aplicación de Claude llegó incluso a situarse recientemente como la app gratuita más descargada en la App Store de Apple, superando en ese momento a ChatGPT.
Pero una designación oficial como riesgo para la cadena de suministro podría alterar ese crecimiento. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, ha indicado que esa clasificación obligaría a los contratistas gubernamentales a dejar de utilizar la tecnología de la empresa en todas sus operaciones.
Primeras consecuencias dentro del gobierno
El conflicto ya empieza a tener efectos visibles. Varias agencias del gobierno estadounidense han comenzado a abandonar las herramientas de Anthropic. Entre ellas se encuentra el Departamento de Estado, que ha decidido migrar hacia soluciones de OpenAI. La decisión se produce tras una orden emitida por el presidente Trump que plantea sustituir los sistemas de la startup en un plazo de seis meses.
Anthropic ha respondido que el Departamento de Defensa no tendría autoridad legal para bloquear el uso de su inteligencia artificial fuera de contratos estrictamente militares. La empresa también ha señalado que recurriría a los tribunales si la designación llega a formalizarse.
Un momento clave antes de una posible salida a bolsa
Todo ocurre además en un momento sensible para el futuro financiero de la compañía. El ritmo anual de ingresos proyectado de Anthropic se sitúa alrededor de 19.000 millones de dólares, frente a unos 14.000 millones estimados semanas antes, según las previsiones internas.
La empresa también está permitiendo que algunos empleados vendan parte de sus acciones a inversores. En el mercado se interpreta ese movimiento como un paso habitual antes de preparar una posible salida a bolsa.
La compañía ha señalado que todavía no existe una decisión definitiva sobre una oferta pública inicial. Sin embargo, el desarrollo del negocio y la estabilidad regulatoria serán factores clave para ese proceso.
Algunos inversores temen que el enfrentamiento con Washington genere incertidumbre entre clientes empresariales. Muchas compañías prefieren evitar cualquier tecnología que pueda quedar atrapada en conflictos regulatorios con el gobierno estadounidense.
Lo que ocurra en este pulso entre el Pentágono y Anthropic podría terminar definiendo algo más amplio que el futuro de una startup. Está en juego el margen real que tendrá la industria de la inteligencia artificial para decidir cómo se utiliza su tecnología.
