Uber Eats y Glovo frente a una práctica que no desaparece: el alquiler de cuentas para riders

Cada día miles de personas piden comida a domicilio sin ser conscientes de que detrás de esa rutina hay historias de personas que pedalean y entregan pedidos bajo un sistema que, pese a los cambios legales, sigue dejando a muchos en una situación de desamparo laboral.

Cuentas alquiladas para poder trabajar

En internet es fácil encontrar mensajes donde alguien ofrece una cuenta para repartir con Glovo o Uber Eats. No es algo que se haga a escondidas. Se hace a plena vista, en grupos de redes sociales y WhatsApp. Una persona pone la cuenta y otra hace el trabajo. A cambio, quien presta la cuenta se queda con una parte del dinero, a veces casi un 30% de lo ganado.

¿Por qué se hace esto? Pues porque para tener una cuenta necesitas firmar un contrato. Lo que se hace es “alquilar” esa cuenta a una persona que no pueda hacer legalmente un contrato, por ejemplo, por no tener documentación que le permita trabajar. Quien acaba repartiendo son personas sin otra salida para ganar algo de dinero. Aceptan porque no hay alternativa. Si un día pasa algo, si hay un problema con la cuenta o con la plataforma, se quedan sin nada. No hay respaldo ni seguridad.

El control que no existe y los abusos que siguen

Aunque hace cuatro años ya que se aprobó la Ley Rider, el problema no ha desaparecido. Las plataformas no comprueban quién está realmente haciendo el reparto. No pueden usar sistemas de verificación más estrictos por las normas de protección de datos, y eso deja una puerta abierta a este tipo de prácticas.

Desde Riders por Derechos llevan tiempo avisando de que esto no es nuevo. Ya ocurría antes y ahora es más común. La situación llegó incluso a la Fiscalía, y algunas consecuencias ya se han visto. En 2023, Glovo fue sancionada por tener a cientos de trabajadores extranjeros en situación irregular.

Cambios que no arreglan del todo el problema

Las empresas, por miedo a las multas, parecen estar buscando solución a esto. Glovo anunció la contratación de miles de repartidores, de forma directa o a través de subcontratas. Uber Eats, por su parte, ha decidido no seguir trabajando con el modelo de autónomos. Ahora los repartidores deben trabajar como empleados de las empresas de logística colaboradoras

Eso sí, tanto la empresa matriz de Glovo, Delivery Hero, como Uber Eats, han reservado grandes cantidades de dinero por si llegan más multas. Esta última incluso cuenta con el respaldo de Deutsche Bank para cubrir avales.

Aun así, de momento el alquiler de cuentas sigue funcionando. Mientras haya personas que necesiten trabajar y no puedan hacerlo de otra forma, el sistema encontrará cómo aprovechar esto.

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