Fourier Robots usa el cuerpo y la mente humana para enseñar a moverse a sus robots

Captura de pantalla video de Fourier

La idea de tener un robot ayudando en casa era algo propio de películas. Sin embargo, poco a poco esa imagen empieza a ser más real. Fourier Robots, empresa dedicada a la robótica basada en la inteligencia artificial, ha dado un paso importante para que los robots entiendan mejor cómo nos movemos y cómo hacemos las cosas en nuestro día a día.

Personas enseñando con movimientos reales

Desde Fourier Robots se han planteado que en lugar de usar mandos o botones, una persona se ponga unos brazos especiales y mecanismos de control cerebral que acompañan sus movimientos y así controlar al robot con su propio cuerpo.

Cuando el operador mueve los brazos, el robot hace lo mismo. No hay palancas ni controles complicados. Todo se basa en movimientos naturales, como si el robot fuera una extensión del propio cuerpo. Mediante el mensaje que envía el cerebro, el sistema capta la intención del movimiento, no se limita a copiarlo, sino que lo “entiende” y eso hace que las acciones sean más parecidas a las de cualquier persona en casa.

El robot estaría aprendiendo así tareas comunes, como coger objetos, moverlos con cuidado o interactuar con su entorno. No sigue instrucciones, más bien “aprende” la forma real en la que actuamos las personas.

Un camino más cercano a la vida diaria

Varias personas pueden entrenar a distintos robots al mismo tiempo. Cada movimiento queda registrado y sirve para mejorar el comportamiento del robot en el futuro. Al aprender directamente de humanos, los robots van acumulando experiencia de forma más rápida y realista.

No se busca que los robots sean totalmente independientes de inmediato. La mente humana sigue guiando cada acción. Pero con cada tarea repetida, el robot gana precisión. Es un aprendizaje paso a paso.

Fourier Robots ya trabaja con miles de instituciones en distintos países, señal de que esta tecnología está pensada para aplicarse en el mundo real. La intención no es reemplazar a las personas, sino crear máquinas que entiendan mejor cómo vivimos para que sean una ayuda. Los robots no razonan como nosotros, pero podrán imitar nuestros gestos mediante la práctica. Cada movimiento enseñado es un pequeño avance hacia robots más útiles y más cercanos a nuestra vida cotidiana.

No hay comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *