Netflix anunció este viernes la adquisición de Warner Bros. por un valor empresarial de 82.700 millones de dólares, una operación que entra de lleno en la historia del sector audiovisual. El acuerdo incluye HBO Max y los estudios de HBO y coloca a Netflix en una posición sin precedentes dentro de la competencia global por la atención del espectador.
Con esta compra, la plataforma suma a su catálogo franquicias que sustentan parte de la cultura popular contemporánea. Hablamos de DC Comics, Game of Thrones o Harry Potter, propiedades con comunidades masivas y ciclos de explotación largos. El movimiento llega en un momento en el que Netflix supera los 300 millones de suscriptores, mientras Warner Bros. Discovery reúne cerca de 128 millones entre HBO Max y Discovery Plus.
La dimensión económica también es llamativa. Netflix está preparada para invertir 72.000 millones en efectivo y acciones, una cifra superior a la capitalización bursátil de Warner Bros. Discovery, que ronda los 60.000 millones. El resto corresponde al valor total de deuda incluida en la operación.
Una compra de alto voltaje regulatorio
El entusiasmo de la operación contrasta con el clima político que rodeará su evaluación. En noviembre, los senadores Elizabeth Warren, Bernie Sanders y Richard Blumenthal trasladaron al Departamento de Justicia sus reservas sobre una posible venta de Warner Bros. y advirtieron de que cualquier intento de fusión sería examinado con lupa. En sus palabras, la operación podría estudiarse bajo un clima de sospecha por “favoritismo político y corrupción”.
La resistencia no se limita al Congreso. Según Variety, un grupo anónimo remitió una carta al Capitolio instando a frenar la compra. Warner Bros. Discovery está a la venta desde octubre, presionada por una deuda elevada y un crecimiento menor de lo esperado en su negocio de streaming. Aunque Paramount apareció en primera línea como posible comprador, la capacidad financiera de Netflix terminó desplazando cualquier alternativa.
Fechas, condiciones y una reestructuración inminente
El cierre de la operación está previsto para el tercer trimestre de 2026, pero el calendario depende de un paso esencial. Antes de integrarse en Netflix, Warner Bros. Discovery debe escindirse de Discovery Global, el grupo que reúne canales como CNN o TNT. Esta separación es un requisito previo para evitar conflictos regulatorios y simplificar el perímetro de la fusión.
Ambas compañías calculan que la transacción, que mezcla pago en efectivo y acciones, podría completarse en un plazo de doce a dieciocho meses, siempre que obtenga aprobación en Estados Unidos y en los principales mercados internacionales.
Netflix no solo busca ampliar catálogo. También quiere alterar el equilibrio de poder en Hollywood con una estrategia marcada por producción propia, propiedad intelectual global y control casi absoluto de la distribución. La compra de Warner Bros. confirma que esa ambición ya no es un esbozo, sino un plan en marcha.
