Ballistic Ventures, firma de capital riesgo especializada en ciberseguridad, busca levantar 490 millones de dólares a través de dos nuevos fondos. Los documentos presentados ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos describen un tercer fondo principal de 360 millones y un vehículo adicional, Ballistic Ventures Fund B, con objetivo de 130 millones.
Las solicitudes no registraban ventas en el momento de su presentación, por lo que la operación no debe leerse como una ronda ya cerrada. Aun así, marca la intención de la firma de mantener su ritmo inversor en un momento en que la inteligencia artificial cambia a la vez las técnicas de ataque y las herramientas que se venden para defenderse.
La IA ha convertido la ciberseguridad en una carrera de dos direcciones: permite automatizar tareas defensivas, pero también abarata y acelera campañas ofensivas. Para los fondos especializados, esa presión crea oportunidades en identidad, protección de agentes, detección de amenazas y seguridad de datos, áreas que reciben más atención de compradores corporativos.
Ballistic fue fundada a finales de 2021 por Ted Schlein, antiguo socio de Kleiner Perkins, junto a Barmak Meftah, exresponsable de AT&T Cybersecurity, y Roger Thornton, cofundador de Fortify Software y AlienVault. La firma había anunciado un primer fondo de 300 millones en 2022 y levantó 360 millones para su segundo fondo principal dos años después.
La cartera incluye compañías como Talon Cyber Security, adquirida por Palo Alto Networks, y Pangea, comprada por CrowdStrike, además de startups como Armadin, GetReal, Nudge Security y Oligo Security. Esas operaciones no garantizan el rendimiento de los nuevos vehículos, pero muestran dónde ha concentrado su tesis: software de seguridad que pueda convertirse en infraestructura para empresas.
Los datos de mercado ayudan a entender el contexto. Las startups estadounidenses de ciberseguridad recaudaron 11.500 millones de dólares en 2025, el nivel más alto desde 2022, según un informe de JPMorgan Chase basado en información de PitchBook. El mismo estudio indicó que las compañías habilitadas por IA concentraron cerca del 72% de las operaciones de capital riesgo en ciberseguridad de Estados Unidos hasta mayo de este año, frente al 36% de 2019.
El aumento de financiación no significa que cualquier producto con IA tenga una ventaja sostenible; las empresas compran resultados medibles, integración y respuesta ante incidentes. Las organizaciones siguen necesitando saber quién tiene permisos, qué datos llega a consultar un agente y qué ocurre cuando un flujo automatizado actúa fuera de su contexto esperado.
Microsoft advirtió en su último informe de defensa digital que los atacantes ya usan IA para phishing, ingeniería social y desarrollo de malware. La tecnología puede permitir campañas más rápidas y de mayor alcance, aunque muchas de las tácticas de fondo sigan siendo conocidas. Esa combinación explica por qué la conversación se desplaza desde la simple detección hacia controles preventivos y trazabilidad.
Para las startups españolas y europeas, el movimiento de Ballistic es una señal de demanda, no una receta. La oportunidad está en resolver un problema concreto de seguridad que pueda implantarse en compañías reguladas y entornos complejos. Con la expansión de los agentes de IA, gobernar identidades y permisos puede ser tan importante como detectar un ataque cuando ya ha empezado.
