Artiso, una startup barcelonesa creada por antiguos directivos de Mango, ha cerrado una ronda pre-seed de más de tres millones de euros para ampliar su sistema operativo de inteligencia artificial para equipos de moda. Criteria Venture Tech ha liderado la operación, en la que también participan Swanlaab Venture Factory, Bynd Venture Capital, David Tomás y Nicolaj Reffstrup, fundador y ex consejero delegado de GANNI.
La compañía nació para resolver un problema cotidiano de las marcas: el trabajo de una colección se reparte entre herramientas que rara vez comparten contexto. Diseño, patronaje, desarrollo de producto, visual merchandising y marketing suelen alternar entre software especializado, hojas de cálculo, carpetas y correo electrónico. Artiso propone una capa común que conserva el archivo de la marca y lo utiliza en cada fase del proceso.
La ronda coloca a una empresa española en un terreno donde la IA no busca sustituir una prenda, sino ordenar el conocimiento que hace reconocible a una marca. Esa distinción importa porque la moda no funciona solo con imágenes llamativas. Las decisiones de una colección dependen de materiales, costes, siluetas, proveedores, temporadas anteriores y una identidad que las empresas intentan proteger con cuidado.
Según la empresa, su producto permite pasar de una inspiración o un moodboard a diseños, planos técnicos, fichas de producto, imágenes de campaña y modelos virtuales. Por debajo incorpora una memoria de marca que recoge archivos, referencias de ventas y códigos visuales. La promesa no es que una herramienta genérica invente una colección desde cero, sino que ayude a cada equipo a trabajar sobre su propio lenguaje.
Artiso fue fundada por Sarah Iglesias Hiller, Lucas Pastur Romay y Matthias Brenninkmeijer, profesionales que habían trabajado en Mango. La compañía salió del modo confidencial en julio de 2025 y afirma que ya opera con marcas medianas, grandes grupos, distribuidores y fabricantes de Europa, Norteamérica y Asia. Estados Unidos figura entre sus mercados prioritarios, una señal de ambición que ahora deberá traducirse en contratos repetibles.
El capital será útil si convierte implementaciones creativas complejas en un producto que pueda desplegarse sin perder el criterio de cada cliente. La adopción de IA en moda tiene una dificultad particular: una marca puede aceptar automatizar una ficha técnica, pero no ceder sin supervisión decisiones que afectan a su estética, su posicionamiento o la relación con proveedores.
La empresa sostiene que una ficha técnica completa puede generarse en unos cuatro minutos, frente a entre dos y seis horas de trabajo habitual. Es una comparación aportada por Artiso y no una medición independiente. Aun así, apunta al área donde el software puede aportar valor más tangible: reducir tareas repetitivas para que los equipos dediquen más tiempo a revisar opciones, corregir detalles y decidir qué llega a producción.
Para el sector español, la noticia tiene otra lectura. La moda combina grandes compañías, talleres, fabricantes, distribuidores y marcas digitales, con información muy fragmentada entre actores. Una plataforma que conecte el diseño con la operación puede ayudar a anticipar muestras, ordenar cambios y evitar que una decisión creativa se pierda antes de llegar a compras o producción.
La ventaja competitiva de la IA en moda no estará en generar más imágenes, sino en acortar la distancia entre una idea, una especificación fiable y un producto que pueda fabricarse. Ahí se jugará la diferencia entre una demostración vistosa y una herramienta que mejore márgenes y plazos.
La financiación da a Artiso margen para ampliar equipo y producto, pero también eleva la exigencia. Tendrá que demostrar que puede integrarse con los sistemas existentes de sus clientes, mantener la trazabilidad de los datos y funcionar en campañas con calendarios exigentes. Si lo consigue, Barcelona puede ganar una referencia relevante en el cruce entre software empresarial, creatividad y moda.
