Un grupo de 75 startups españolas mantiene abiertas rondas de financiación que, en conjunto, superan los 72 millones de euros, según la información recopilada por Scoutyn y publicada por El Referente. El listado reúne operaciones desde etapas preseed hasta Serie A y ofrece una fotografía útil de qué problemas están intentando resolver las empresas jóvenes que buscan capital este otoño.
La cifra no equivale a inversión cerrada. Representa el dinero que las compañías aspiran a captar y, por tanto, debe leerse como un termómetro de demanda de financiación, no como un volumen ya desembolsado. Esa diferencia es relevante en un mercado donde una ronda anunciada, una ronda abierta y una operación completada describen momentos muy distintos para una startup.
El valor del mapa no está en sumar objetivos de captación, sino en mostrar dónde se concentran los equipos que creen tener un problema empresarial suficientemente concreto como para pedir capital. Inteligencia artificial, ciberseguridad, sostenibilidad, salud digital, automatización industrial y software para pymes aparecen de forma recurrente entre las empresas listadas.
En inteligencia artificial figuran proyectos como Aibla, que aplica agentes a procesos comerciales de alto valor; HURUS AI, centrada en expansión comercial internacional; y DefendSphere, dedicada a automatizar ciberseguridad y cumplimiento para pequeñas y medianas empresas. También hay propuestas menos visibles para el gran público, como plataformas de trazabilidad en el textil o herramientas para calcular el carbono incorporado en construcción.
La diversidad sectorial importa. Durante la euforia inicial de la IA generativa, gran parte de la atención se concentró en asistentes y generación de contenidos. El conjunto de Scoutyn sugiere una evolución hacia casos de uso donde la tecnología se conecta con flujos físicos, regulación, operaciones y datos de negocio. Ahí los ciclos de venta pueden ser más lentos, pero también suele haber menos espacio para soluciones intercambiables.
Para los inversores, el reto ya no es encontrar una startup que use IA, sino distinguir qué equipos han convertido esa tecnología en una ventaja difícil de replicar. La respuesta puede estar en acceso a datos, conocimiento del sector, integración con operaciones o capacidad para cumplir normas específicas, más que en el modelo de lenguaje elegido.
La presencia de proyectos de economía circular, agua, salud y manufactura también corrige una visión demasiado estrecha del emprendimiento tecnológico. ReverLog trabaja con residuos industriales; GCON Water Process Technologies aborda el tratamiento y reutilización de agua; y varias compañías se centran en herramientas para hospitales, hostelería o clubes deportivos. No todas tendrán la misma velocidad de crecimiento, pero sí comparten la necesidad de demostrar que el software resuelve una fricción económica concreta.
Las rondas abiertas permiten a los fundadores ganar visibilidad, aunque no sustituyen el trabajo de preparación. Una empresa que busca capital necesita explicar con precisión qué ha validado, cuánto capital requiere para llegar al siguiente hito y qué riesgos siguen sin resolver. En un contexto más selectivo, un buen producto no compensa una estructura financiera confusa ni unas métricas que no soportan revisión.
El mapa de Scoutyn deja una señal positiva para el ecosistema español: hay actividad en fases tempranas y en sectores variados, pero el capital se orientará hacia pruebas de mercado y disciplina operativa. Para los equipos, eso significa que la tecnología debe llegar acompañada de clientes, plazos realistas y un uso del dinero fácil de defender.
El listado tampoco predice qué compañías cerrarán sus rondas. Algunas cambiarán importe, calendario o estrategia; otras decidirán crecer con ingresos propios. Pero sirve para entender que el emprendimiento español no se reduce a unas pocas grandes operaciones. Detrás de las cifras agregadas hay decenas de equipos compitiendo por capital y clientes en mercados donde la ejecución pesará tanto como la idea.
