Gatik ha levantado 200 millones de dólares para acelerar su negocio de camiones autónomos de reparto. La ronda, liderada por Qatar Investment Authority y Koch Disruptive Technologies, llega dos meses después de que la compañía firmara un acuerdo comercial plurianual con PepsiCo para mover productos de Frito-Lay en varias ciudades estadounidenses.
La startup de Santa Clara ha recaudado unos 500 millones desde que salió del modo discreto en 2019. A diferencia de otros proyectos de conducción autónoma que persiguieron taxis urbanos o grandes camiones de larga distancia, Gatik se centró en un problema más concreto: rutas de media milla para llevar mercancía desde centros de distribución hasta tiendas.
El enfoque de Gatik muestra una vía más pragmática para la autonomía: menos promesa futurista y más rutas repetibles con clientes que ya pagan. Sus camiones, fabricados sobre vehículos de Isuzu, empezaron con trayectos fijos de menos de 10 millas y han evolucionado hacia rutas dinámicas con múltiples puntos de recogida y entrega.
La compañía afirma que ya opera camiones sin conductor de seguridad en rutas comerciales y que sus vehículos de tercera generación pueden circular en superficie y autopista, incluso con lluvia ligera o nieve. Ese hito operativo es clave, porque la autonomía logística solo crea valor si funciona fuera del laboratorio y sin supervisión constante.
PepsiCo es ahora su alianza pública más visible. El acuerdo contempla 41 camiones autónomos que transportan productos como Cheetos o Doritos desde centros de distribución a tiendas en Dallas, Phoenix y el noroeste de Arkansas. Gatik también ha trabajado con clientes como Walmart, Loblaws, Kroger y Tyson Foods.
La media milla es menos vistosa que el robotaxi, pero puede ser más fácil de monetizar porque cada ruta tiene demanda previsible, horarios y mercancía definida. Para un distribuidor, ahorrar turnos, ampliar ventanas de entrega o reducir cuellos de botella puede justificar la inversión antes que esperar a una autonomía urbana universal.
El CEO y cofundador Gautam Narang ha señalado que la nueva financiación servirá para sumar vehículos, clientes, ciudades y equipo. Gatik cuenta con unos 350 empleados y prevé contratar ingeniería y operaciones, dos áreas difíciles de separar cuando los vehículos deben circular de forma fiable en mercados reales.
La empresa asegura que acumula contratos por 600 millones de dólares en ingresos comprometidos. Esa cifra no garantiza rentabilidad, pero da una señal de madurez comercial poco común en movilidad autónoma, un sector donde muchos proyectos han consumido capital durante años antes de encontrar aplicaciones sostenibles.
Para Europa, el caso Gatik apunta a una posible entrada de la autonomía por la logística urbana y regional antes que por el transporte de pasajeros. Supermercados, alimentación, farmacia y recambios industriales tienen redes repetitivas que podrían beneficiarse si reguladores y aseguradoras aceptan operaciones acotadas. España, con grandes cadenas de distribución y corredores logísticos densos, debería mirar esa evolución de cerca.
Para directivos y fundadores, el aprendizaje está en mirar más allá del titular de financiación. Lo importante será comprobar qué parte de la tecnología se traduce en eficiencia, ingresos recurrentes y adopción sostenida por clientes que ya tienen procesos complejos en marcha.
